Esta legislatura es ya la de los tribunales: A las medidas cautelares en Montegancedo, Palacio de Congresos-Recinto Ferial y el TAC, se une la denuncia a Fiscalía del tajo del Arroyo Meaques

Llueve sobre mojado.
La legislatura de la alcaldesa Paloma Tejero, al frente del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón, pasará a la historia como la legislatura de los tribunales. Está marcada por ellos. A los problema judiciales de Montegancedo y el Recinto Ferial-Palacio de Congresos y los del Tribunal Administrativo de Contratación Pública (TAC) por los enjuagues de Daniel Quesada, se une ahora una denuncia vecinal (aún no sabemos realmente quien ha sido ya que la noticia es de Telemadrid) a la Fiscalía sobre el peligroso paso entre el Metro Ligero y el Arroyo Meaques.
Y es que el paso que conecta la Ciudad de la Imagen con Colonia Jardín, encajonado entre las vías del Metro Ligero y el abismo del arroyo Meaques, se ha convertido en un símbolo más de la desidiosa gestión actual en Pozuelo de Alarcón. Ya van dos caídas.
En esta ocasión, hace unos días, un ciclista resultó herido con múltiples contusiones tras precipitarse desde una altura de unos 4 metros.
Tuvo que ser rescatado por bomberos de la Comunidad de Madrid para poder ser atendido de sus lesiones y evacuado por un equipo del servicio de emergencias de Pozuelo de Alarcón (SEAPA).
La primera, de gravedad, ocurrió en octubre de 2024. Un ciclista también cayó por un terraplén y también tuvo que ser rescatado por los bomberos
Y es que lo que para cientos de vecinos es un trayecto diario de supervivencia, para el equipo de gobierno de Paloma Tejero parece ser un punto invisible en un mapa que no terminan de descifrar… O, simplemente, pasan de él, que también puede ser.
Y no estamos ante un debate sobre estética urbana sino ante una cuestión de seguridad pública básica.
El tramo en cuestión, un sendero de apenas 60 centímetros sin protección real frente a una caída de seis metros, ya ha acumulado accidentes graves. La respuesta del Gobierno Tejero, sin embargo, ha sido el silencio o la dilución de responsabilidades en una maraña de competencias administrativas.
Vamos, lo de siempre…
Es un tema que no da buenas fotos y la revista Vive Pozuelo solo publica buenas fotos…
Bromas aparte, lo cierto es que la alcaldesa Paloma Tejero ha mostrado una desidia alarmante ante este “punto negro”.
Mientras los vecinos se ven obligados a señalizar el peligro con sus propios medios, el Consistorio parece más cómodo en la inacción que en la interlocución con la Confederación Hidrográfica o Metro Ligero para salvar vidas.
Esta falta de empatía y de gestión directa ha empujado finalmente a los afectados a acudir a la Fiscalía, buscando la protección que su propio ayuntamiento les niega.
Este nuevo frente penal, como decía al principio, no es un hecho aislado sino que confirma una tendencia preocupante: El modelo de ciudad de Tejero se está estrellando contra la justicia de forma recurrente.
Actualmente, proyectos estrella como la urbanización gloriosa de Montegancedo y la construcción faraónica del Recinto Ferial, Palacio de Congresos y Hotel se encuentran paralizados por medidas cautelares dictadas por los jueces. Amén de las decisiones del Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid que echaron abajo las contrataciones de la Gran Carpa del Fiestón de Nochevieja y de la Cabalgata de Reyes Magos a causa de los trapicheos del ínclito Daniel Quesada…
Vamos, que da pena ver como la justicia está enmendando la plana a una gestión que parece ignorar el sentir vecinal y la normativa vigente y que ha convertido Pozuelo en un municipio bloqueado donde las grandes obras están en el aire y el mantenimiento básico brilla por su ausencia.
Muchos vecinos se preguntan cómo es posible que se ignore un peligro tan evidente.
La respuesta podría estar en la composición de la cúpula municipal. El triunvirato que dirige el municipio (Paloma Tejero, Miriam Picazo y Lucía Molares) es forastero y es clara, una vez más, su falta de arraigo.
Eso del tajo por el que se caen, cae tan lejos…
Impuestas por la dirección regional del PP de Madrid, estas tres dirigentes son vistas como “unas extrañas” que desconocen la realidad a pie de calle de los pozueleros.
Esta desconexión territorial explicaría por qué proyectos faraónicos les resultan más atractivos que arreglar un vallado en el arroyo Meaques…
Simplemente, y es opinión personal, porque puede que no sepan ni dónde está ese peligro.
Mientras tanto, los tribunales siguen siendo el único refugio para unos ciudadanos que ven cómo su seguridad cae al vacío, igual que el mantenimiento de su ciudad.
Manolo Pérez






