Pasen y vean como aquella gran reforma de las plazas del Centro de Pozuelo (que hicieron unos estudiantes de la UFV) ha pasado de ser la «obra del siglo» a morir en un limbo adtvo.

El Gobierno de Pozuelo de Alarcón ha perfeccionado un arte político de la contradicción asimétrica.
Lo que hace apenas unas semanas se presentaba ante la opinión pública con la pompa y el boato de una transformación histórica para el corazón del municipio, se ha convertido en una respuesta de una vaguedad insultante para la inteligencia de los ciudadanos y de la oposición.
La contestación por escrito de la concejal Miriam Picazo a la pregunta formulada por el Grupo Municipal Socialista sobre la reforma de las plazas del Padre Vallet y Mayor es un ejercicio de escapismo administrativo.

Ante la solicitud de concreción, el Gobierno local despacha el asunto con una frase lapidaria: «no se puede estimar el plazo».
Resulta asombroso que un proyecto que ha sido eje de campañas de comunicación institucional, y que incluso ha servido para que la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) haga gala de su influencia en el diseño urbano local del Gran Pozuelo de Alarcón a través de maquetas estudiantiles, carezca ahora de la mínima planificación temporal.
Qué extraña forma de gobernar…
Llama poderosamente la atención el cambio de registro.
En marzo, la narrativa oficial nos vendía estas obras como el gran hito del mandato, un «recreo» de diseño arquitectónico que, según diversas críticas, parecía más un ejercicio de prácticas académicas premiado por el Gobierno de Tejero que un plan serio de urbanismo profesional.
Sin embargo, cuando llega el momento de la rendición de cuentas en el Pleno de abril, la «obra del siglo» se desvanece en la bruma de la burocracia.
Alegar ahora que una reforma de este tipo requiere «estudio y planificación» para justificar la ausencia de plazos es, cuando menos, una confesión de incompetencia o una falta de respeto al procedimiento democrático.
¿Cómo es posible vender una reforma integral y premiar maquetas de diseño si ni siquiera se tiene una hoja de ruta técnica que permita dar una fecha estimada?
La respuesta escrita no es solo una falta de transparencia; es el síntoma de una gestión que prioriza el titular y el compromiso con entidades externas antes que la realidad técnica y el servicio al vecino.
O sea que han mandado las fastuosas reformas al limbo administrativo…
Sin duda, de nuevo la improvisación ha superado a la propaganda.
Vamos…
Paca Garsse Lorito






