¿Alguien sabe de quién es el perro que pasea por el Ayto de Pozuelo, concejalía de Hacienda, como un trabajador más? ¿Quién lo saca para hacer sus “cositas” o las hace en Villa Meona?

El Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón es sorprendente. Pese al distintivo “pet-friendly” que nos vendió la alcaldesa para que los vecinos sepan en que establecimiento pueden entrar perros, en el propio Ayuntamiento está prohibido…
Me lo ha dicho un amigo que fue hace unos días al Viejo Convento con su perro y no le dejaron entrar.
Vale. Mi amigo no es George Clooney y su perro tampoco es Rin Tin Tin. Feos son los dos, sí. Pero no tanto como para activar un protocolo municipal de protección visual o algo parecido.
Como no vio ningún cartel que prohibiera entrar con perros, al contármelo le pregunté a mi amigo “El Funci:
-Funci, ¿en el Ayuntamiento no se puede entrar con perro?
–No lo sé, me contestó mi amigo. Yo carteles no he visto, Goyito. Aunque solo he visto entrar a perros de asistencia a discapacitados… Bueno, y a uno que ladra por los pasillos.
Ahí sí… Ahí al que se le levantó la oreja fue a mí.
Un perro en el Ayuntamiento de Pozuelo…
Y lo investigué. Y resulta que sí, que hay un perro que lleva tiempo por los pasillos del Ayuntamiento, especialmente por la zona de la concejala de Hacienda Lucía Molares.
No he podido averiguar si es de ella… Omertá total.
Me dicen que llegó cuando era cachorro, alguna vez llevaba un chalequito de la ONCE, pero debe de haber suspendido el examen de la Organización de ciegos porque ya tiene edad de trabajar y sigue allí de un lado para otro…
Yo no lo he visto, esa es la verdad, pero me cuentan que es un “labrador” canela…
Y tampoco sé si lo han fichado para “perrinspector” de Hacienda o para qué pero hablan de él y no paran… Dicen que tiene un buen olfato increíble para detectar los pufos… De los vecinos, claro. De los del Gobierno no me han hablado…
Y ojo, que el perro no solo entra en la Casa Consistorial… También sale a hacer sus cositas acompañado por empleados públicos.
Y no solo funcionarios, que igual es que sacar al perro lleva productividad consigo.
¿Es verdad que hasta lo ha sacado un conductor de la alcaldesa?
Me juran que sí y ahí, y ustedes me perdonarán, ya me desoriné.
Con lo fácil que sería que algún trabajador ocioso, que los hay, le enseñase a hacerlo en Villa Meona en El Pasillo del Infierno…
Porque uno entiende que haya cargos, asesores, coordinadores y directores generales. Pero lo del servicio municipal de paseo canino abre una nueva era administrativa en ese consistorio…
¿Ficha el perro?
¿Tiene ordenador?
¿Correo corporativo?
Acaso ¿guau.hacienda@pozuelo.es?
Asunto: “Requerimiento”.
Texto: “Guau-guau que te pillau”.
“Y el vecino, diez días hábiles para contestar”.
La cuestión, en cualquier caso, no es si deben entrar perros o no al Ayuntamiento. Eso se regula, se pone la pegatina “pet-friendly” en donde se vea bien y se aplica igual para todos.
Lo que chirría es la norma invisible de siempre: El perro del vecino se queda en la calle, pero el perro de la casa pasea por los pasillos como si tuviera plaza de funcionario en propiedad.
A lo peor mi amigo cometió un error imperdonable: Llevar un perro al Ayuntamiento sin padrino municipal…
Porque en Hacienda, ya se sabe, siempre que hagas algo para recaudar más, te dejan entrar.
Aunque sea ladrando.
Por cierto, ¿cómo se llamará?
Goyito el de la Poza
(Imagen irónica creada por IA)







Un detalle: si no hay cartel, pueden entrar perros. Por ley. 😉
Muchas gracias por la información. Saludos