¿Seguridad inteligente o capricho tecnológico? El Gobierno de Tejero licita un “Gran Hermano” de 4 millones de € para observar el tráfico, olvidando los problemas de fondo que lo causan

Andaba yo leyendo la Plataforma de Contratación del Sector Público del Ministerio de Hacienda, que es la madre de toda la información política del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón por esa manía mía de saber en qué se gasta el Gobierno el dinero de los vecinos, cuando me encontré con esto…
“Suministro y operación de un sistema de gestión de vídeo para el control del tráfico”
Oiga, pues eso está muy bien…
Lo que no está tan bien es la pasta que cuesta y ahí empiezan los peros…

Debo reconocer que esto no lo vi venir…
Posiblemente se aprobó en JGL pero, como dan tan poca información, me lo colaron…
Mea culpa.
El caso es que, como pueden ver es algo importante. Tres millones casi ochocientos mil euros es mucho dinero y 14 meses para llevarlo a cabo es, teóricamente, para la legislatura que viene…
Dicho lo cual, el cuerpo me pide comentar esta propuesta porque, políticamente, es muy importante…
Y es que el Gobierno de Pozuelo de Alarcón, con este proyecto claramente electoralista, ha vuelto a poner sobre la mesa una cifra que, cuanto menos, invita a la reflexión: 3,8 millones de euros cuesta mucho sacarlo de los impuestos…
Pero ese es el precio de la nueva “joya de la corona” político-municipal: Un sistema de gestión de vídeo para el control del tráfico que promete convertir nuestras calles en un escenario de película de ciencia ficción.
Según la memoria justificativa, el objetivo es dotar a la ciudad de Inteligencia Artificial para la lectura de matrículas de vehículos y el análisis de datos en tiempo real. Todo ello, teóricamente, para mejorar la movilidad y reducir los tiempos de respuesta en emergencias.
Y eso también está muy bien, sin embargo, al analizar la realidad a pie de calle, tanta inversión chirría.
Lo primero que llama la atención es la contradicción en el discurso oficial. Durante años, el Gobierno local ha presumido de una gestión de seguridad y tráfico ejemplar, casi vanguardista. Pero ahora, de repente, resulta que el sistema existente es “viejo”, “obsoleto” y está “fragmentado”.
Pero ¿cómo es posible esto, Paulita?
Es curioso ver cómo lo que ayer era excelencia hoy es chatarra tecnológica para justificar un desembolso de casi cuatro millones de euros de los contribuyentes y que, hasta ahora, nadie ha explicado. Cosas del oscurantismo crónico, supongo
Pero, más allá de la retórica, está la cuestión de la proporcionalidad. Pozuelo de Alarcón, con sus virtudes y sus defectos, no es Nueva York ni Londres ni siquiera Madrid. Los puntos conflictivos de nuestro tráfico son de sobra conocidos por cualquier vecino que intente cruzar el municipio a hora punta o por cualquiera que quiera salir de la ciudad en esa hora punta.
No hace falta un cerebro electrónico de millones de euros para diagnosticar dónde están los cuellos de botella.
Me da que lo que este sistema garantiza, en realidad, es una capacidad de monitorización tan exhaustiva que cruza peligrosamente la línea hacia un “Gran Hermano” local.
¿Es realmente necesario este nivel de vigilancia masiva para gestionar la circulación de una ciudad tan dispersa como esta?
Lo más preocupante, no obstante, es que mientras el Gobierno se gasta una fortuna en “ojos inteligentes” para observar el tráfico, se olvida de solucionar los problemas de fondo que lo causan.
Tenemos ante nosotros el elefante en la habitación con el desarrollo de ARPO pero el Gobierno lo olvida. Un proyecto que sumará a 25.000 nuevos vecinos a una zona que ya es una ratonera. Con una M-40 sistemáticamente colapsada y sin salidas alternativas viables, el futuro de la movilidad en esa zona es negro.
Gastar, por tanto, casi cuatro millones en cámaras que analicen, con altísima resolución, cómo miles de coches permanecen atrapados en un atasco no soluciona el problema; simplemente nos permite ver el colapso en alta definición.
¿No sería más lógico emplear ese dinero en un estudio global y serio de la movilidad interna y externa del municipio?
Quizás sea más útil buscar soluciones de infraestructura y conexiones antes de que el crecimiento urbanístico nos termine de asfixiar.
Invertir en tecnología es positivo, siempre que sea una herramienta para mejorar la vida del ciudadano y no un fin en sí mismo para engordar contratos que vigilen nuestra privacidad.
Por ahora, el Gobierno de Pozuelo parece haber optado por comprar un termómetro de lujo en lugar de el diagnóstico que cura la enfermedad.
El tiempo dirá si estos 4 millones sirven para algo más que para saber, con precisión de milésimas de segundo, cuánto tiempo perdemos cada día en las colas de siempre o o a quien nos dirigimos a ver…
En cualquier caso, y a la espera de alguna de alguna explicación coherente a este nuevo capricho para presumir de ciudad modernita y puesto en marcha a final de una legislatura baldía, que pasen un buen fin de semana…
Manolo Pérez
NdR:
La foto que ilustra el articulo pertenece a una de las veces que nos han vendido la modernidad de la sala de control de la Policía Municipal






