La justicia absuelve a un ecuatoriano pese a emborracharse y dormirse en un andén de la nacional M-503, a su paso por Pozuelo, y reconocer que se bebió “cinco latas de cerveza”

La justicia ha dictado la absolución de Roberto C. Q., un ciudadano ecuatoriano que fue hallado por la Guardia Civil dormido al volante de su furgoneta Renault Master en plena carretera M-503, a su paso por Pozuelo de Alarcón, según cuenta El Mundo.
Los hechos ocurrieron el pasado lunes 8 de diciembre, alrededor de las ocho de la mañana, cuando los agentes despertaron al conductor golpeando la ventanilla.
El vehículo se encontraba detenido en el arcén, invadiendo parcialmente el carril derecho de una vía por la que circulaban automóviles a 100 km/h.
Al ser abordado, Roberto presentaba síntomas evidentes de embriaguez, confirmados por un etilómetro que arrojó resultados de hasta 0,85 mg/l de alcohol en aire espirado, superando ampliamente el límite legal.
Ante este escenario, la Fiscalía solicitó una multa de nueve meses y la retirada del carné de conducir por dos años y medio por un delito contra la seguridad vial.
En su defensa, el acusado explicó que, debido a problemas personales derivados de una discusión con su novia, decidió detenerse en la carretera para ingerir varias cervezas que había comprado en una gasolinera, quedándose dormido poco después.
A pesar de que el individuo admitió haber conducido desde Coslada hasta ese punto horas antes, sostuvo que la ingesta de alcohol se produjo una vez que el vehículo ya estaba estacionado.
El elemento determinante para el fallo judicial fue el testimonio de los propios agentes, quienes admitieron en el acta que no habían visto al acusado circular ni podían precisar cuánto tiempo llevaba el coche allí parado.
La sentencia concluye que no existe prueba suficiente de que Roberto condujera bajo los efectos del alcohol, lo que ha llevado a su absolución basándose en el principio de presunción de inocencia.
Su abogado, Julen Martínez, destacó que el caso se resolvió aplicando el criterio in dubio pro reo, al no poderse acreditar más allá de toda duda razonable el hecho fundamental de la conducción bajo influencia etílica






