A ver si lo entiendo: ¿Cómo hemos pasado de unas pulseras antimaltrato que salvaban vidas a no valer nada y que la ministra de Igualdad las sustituya por tobilleras que estas sí que sí?

Cinco meses después de que estallara la polémica por el fallo en las pulseras antimaltrato del sistema VioGen, en el que numerosos agresores sexuales consiguieron burlar el control de vigilancia, la ministra de Igualdad Ana Redondo ha comparecido para anunciar nuevas medidas que refuercen dicho sistema.
Para ello, el Gobierno inyectará hasta 111 millones de euros gracias a la adjudicación de un contrato con una duración inicial de 36 meses que podría prorrogarse hasta los 60.
Entre los puntos a tener en cuenta de esta medida, está la sustitución de las famosas pulseras antimaltrato por unas tobilleras que serán colocadas en los agresores.
Según la ministra Redondo, el cambio se produce por “recomendación de los técnicos, ya que es un sistema mucho mejor que el actual”.
Es decir, que el sistema de pulseras del que tanto sacó pecho la responsable de Igualdad desde que estalló la polémica ya no funciona.
Poco nos pasa ante tanta inutilidad…
Adivinad qué.
Las pulseras antimaltrato que, según Ana Redondo, “funcionaban estupendamente” y garantizaban la protección de las víctimas, ahora van a ser sustituidas todas.
Lo hacen apenas unos meses después, tras aferrarse a su ministerio con uñas y dientes y negar un fallo… pic.twitter.com/QY3Lovex4w
— Froilán I de España (@FroilLannister) January 27, 2026
Blas Vigara




