El caos que tiene montado Tejero en el Ayto del Gran Pozuelo de Alarcón es ya de aurora boreal: Ni siquiera se respetan las Juntas de Gobierno, que son su órgano ejecutivo más importante

Ya sé que soy un pesado. Lo sé. Es condición como en el cuento de la rana y el escorpión. Pero no puedo hacer otra cosa que denunciar el caos político-administrativo en que vive el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón a causa de una alcaldesa y de un Gobierno que, posiblemente, sea el más desorganizado de las últimas legislaturas. Incluidas, las de la Olvidable Quislant.
Y es que hay gobiernos que gobiernan y hay gobiernos que, simplemente, ocupan el edificio. El gobierno de Pozuelo de Alarcón, hoy, pertenece peligrosamente al segundo grupo.
Bajo el mandato de Paloma Tejero, el municipio se ha convertido en un ejemplo casi académico de cómo una mayoría absoluta puede derivar en desorden, improvisación y parálisis, todo ello envuelto en un discurso triunfalista que ya no convence ni a sus propios concejales y, mucho menos, a los trabajadores y funcionarios del Ayuntamiento que siguen aguantando. Tal vez porque no tengan otro sitio donde ir.
El problema de este Ayuntamiento tejerino no es una decisión concreta, ni un expediente mal resuelto, ni siquiera una polémica aislada. El problema es el clima general de caos administrativo y desconcierto político que se respira en él, empezando por el Pasillo del Infierno.
Lo suyo es una sensación creciente de que nadie lleva realmente el volante, de que las áreas funcionan a golpe de ocurrencia, de que los directores generales van a su bola y los anuncios de chuminadas se suceden mientras los problemas reales se enquistan.
La alcaldesa parece haber confundido gobernar con sobrevivir al día, apagar fuegos, esquivar críticas y confiar en que el tiempo lo cure todo. Pero el tiempo, cuando no se gobierna, no lo cura sino que lo empeora.
Y lo más preocupante no es el error —todos las administraciones se equivocan— sino la normalización del desatino. La idea de que esto es lo que hay, de que no se puede aspirar a más, de que Pozuelo debe resignarse a una gestión gris, defensiva y sin ambición.
Esa es la verdadera derrota política.
Escribo todo este preámbulo, cosa que ya hemos hecho en El Correo de Pozuelo decenas de veces, para calmar mi desasosiego porque, ayer, me encontré con más pruebas de tanto desatino como hay en este Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón.
Y es que, buscando conocer si la Junta de Gobierno Local había aprobado todos los puntos de su orden del día y, morbosamente, saber si la alcaldesa había usado el “Comodín del Asunto Urgente”, visité la página de la Web Municipal en la que se publican los “Principales acuerdos de la Junta de Gobierno”… Y tachan…
Allí me encontré que no solo no se había publicado lo aprobado en la JGL del día 17 de diciembre (la de ayer) sino que no se había publicado la JGL del día 3 de diciembre. Y, sorpresivamente, la que se había publicado, correspondiente al día 10 de diciembre, tenía fecha del día 11 de diciembre.
“Pasmao me quedé”.

Tan “pasmao” me quedé que fui a ver si yo era el equivocado.

Y no, se habían equivocado en el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón confundiendo la fecha de dicha JGL…
Un desatino más del “Palacio de los desatinos”…
(No habían publicado tampoco la Sesión Extraordinaria y Urgente del 02 de Diciembre de 2025)
Si la alcaldesa Tejero, su Gobierno y los trabajadores del Ayuntamiento son capaces de menospreciar a la Junta de Gobierno de Pozuelo de esta manera, siendo el órgano colegiado de carácter ejecutivo más importante del Ayuntamiento, es que ya solo hace falta que caiga el meteorito y acabemos de una vez…
¿Esto lo sabe Isabel Díaz Ayuso?
Es que ya pasa de castaño oscuro…
Manolo Pérez






