La Odisea de la Libertad de la gran María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz 2025), desde Venezuela a Oslo, ha sido calificada como una odisea cinematográfica

La huida de la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, desde la clandestinidad en Venezuela hasta Oslo, Noruega, ha sido calificada como una odisea cinematográfica. Este viaje de casi 9.000 kilómetros estuvo marcado por el secretismo, la ayuda internacional y un riesgo extremo para evitar la captura por parte del régimen de Nicolás Maduro.
Tras un año escondida en un suburbio de Caracas para eludir la persecución, Machado inició su operación de escape el lunes por la tarde. El plan, gestado durante al menos dos meses por una red de apoyo venezolana y con coordinación de contactos en Washington, se puso en marcha con la máxima discreción.
La primera fase del escape fue un trayecto terrestre de 10 horas de tensión extrema. Para evitar ser reconocida y capturada, Machado viajó disfrazada y con una peluca, una decisión fundamental para su camuflaje. En este recorrido, junto a dos acompañantes que la asistieron, debió superar hasta diez puestos de control militar (conocidos como “alcabalas”), logrando evadir su identificación en cada uno.
El destino final de esta ruta terrestre era un pueblo pesquero en la costa venezolana, donde la esperaba la fase más arriesgada de la travesía.
Llegada a la costa a medianoche, Machado abordó una precaria lancha de pesca de madera para cruzar el mar Caribe rumbo a la isla de Curazao, un territorio neerlandés situado a unos 65 kilómetros. La travesía marítima se realizó en condiciones difíciles, con mar picado y fuertes vientos, lo que prolongó el viaje.
Según fuentes cercanas a la operación, la seguridad en este punto fue crucial. Se coordinó su salida por una zona específica y, como medida de disuasión y vigilancia, dos aviones F18 de la Armada de Estados Unidos sobrevolaron el Golfo de Venezuela trazando círculos cerca de su ruta de escape mientras la lancha surcaba el mar. La propia Machado confirmó que recibió ayuda de Estados Unidos para esta parte de su salida del país.
Una vez en el Aeropuerto Internacional Hato de Willemstad, en Curazao, la líder opositora abordó un jet privado con matrícula mexicana. El vuelo despegó hacia Bangor, Maine (EE.UU.), donde realizó una escala técnica. Finalmente, tras un vuelo de seis horas, aterrizó en el aeropuerto de Oslo Gardermoen durante la madrugada del jueves.
Aunque los retrasos logísticos obligaron a que su hija, Ana Corina Sosa, recogiera el Premio Nobel de la Paz en su lugar, la llegada de Machado a la capital noruega marcó un hito personal y político. Visiblemente cansada pero sonriente, salió al balcón del Grand Hotel para saludar a decenas de seguidores venezolanos y cantó el himno de su país, marcando su primera aparición pública desde enero.
En Oslo, Machado ha eludido ofrecer detalles específicos sobre su escape, afirmando que no puede comprometer la seguridad de los “hombres y mujeres que arriesgaron su vida” para ayudarla a abandonar Venezuela. No obstante, su audaz huida es una muestra de los riesgos que enfrentan los dirigentes opositores bajo el régimen venezolano.
María Alarcón






