¿Se aprovechó la alcaldesa Paloma Tejero de la ausencia de la concejala de Hacienda Lucía Molares (y del DG de Hacienda Jorge Zurita) para mostrar el Proyecto de Presupuesto 2026?

La publicación del Proyecto de Presupuesto 2026 del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón ha dejado más preguntas que respuestas. Y no por el contenido de las cuentas (que todavía no han sido explicadas con claridad como ya contamos) sino por la forma en que se ha gestionado su anuncio público. Una forma que, en política, dice tanto o más que los números.
Y yo, como soy muy pejiguero con el tema de las cuentas del dinero de los vecinos, me asaltan demasiadas preguntas.
Los hechos son claros. El proyecto se aprobó el 2 de diciembre a las 15:50 horas en una Junta de Gobierno Local Extraordinaria y Urgente. Sin embargo, no fue hasta el día siguiente, el 3 de diciembre a las 17:47, cuando se informó oficialmente a la ciudadanía. Casi 26 horas de silencio institucional sobre una de las decisiones más relevantes del año que llegaba con dos meses de retraso, todos los problemas del mundo y una JGL Extraordinaria y Urgente…
Raro. Como poco, raro.
En ese intervalo de tiempo me entero de un dato llamativo: La concejala de Hacienda Lucía Molares, cuando se presentó, ya se había ido de viaje a Vigo ese mismo miércoles día 3.
Cuando finalmente se hizo pública la aprobación del presupuesto, no hubo comparecencia presencial, no hubo rueda de prensa, no hubo explicación directa. Solo una nota escrita bastante continuista y un apéndice grabado, fórmula que se ha convertido en moda desde la llegada del nuevo director de Comunicación Jorge Navas…
Molares no puede decir más generalidades… Argumentos de carril. Por compromiso. Más raro aún. Es como si se quisiese justificar la ausencia de la concejala de Hacienda…
Pero no hay que alarmarse. Nada ha sido ilegal. Nada ha sido irregular. Pero todo es profundamente anómalo.
Los presupuestos son el principal instrumento político de un gobierno municipal. No se despachan con una nota de prensa y un audio grabado. Se defienden, se explican y se dan la cara. Y eso es lo que no ocurrió.
Pero, claro, nada era fácil con la ausencia de la concejala de Hacienda. Tampoco, lógicamente, estaba Jorge Zurita, el director general de Hacienda huido hacía unos días porque no estaba de acuerdo con el contenido de ese proyecto…
Quien sí andaba por los pasillos era Rafael Salgado Luelmo, nombrado hace unos meses Titular de la Oficina Presupuestaria, pero no creo que se haya enterado muy bien aún de qué va la “guerra”.
Y esto, como es natural, alimenta los rumores: Aprobación urgente con un retraso de dos meses, silencio prolongado, viaje de la responsable de Hacienda y comunicación en diferido. Algo que genera un clima de sospecha innecesario alrededor de unas cuentas que deberían haberse presentado con transparencia y normalidad…
¿Hubo problemas internos?
¿Hubo desacuerdos?
¿Hubo miedo a gestos poco constructivos del Presupuesto?
¿Aprovechó la alcaldesa la ausencia de especialistas?
¿O la ausencia se provocó por los propios especialistas para no aparecer en el enjuague?
Nadie lo ha explicado. Lo que sí se ha visto es una escenificación deficiente, opaca, políticamente torpe y muy precipitada.
¿Qué se está tratando de ocultar?
La política no es solo lo que se hace, sino cómo se hace. Y la sensación que ha quedado en este caso es la de una fuga hacia adelante, una huida de la escena en el momento en que más claridad se necesitaba.
No se acusa a nadie de nada. No se afirma nada. Solo se describe lo que todos han visto: un presupuesto aprobado con prisas, explicado tarde, y sin la presencia de quien debía dar la cara.
Todo muy raro.
Y en política, cuando no se dan explicaciones clara, el vacío se llena de rumores.
Juan Manuel Sánchez






