Isabel Días Ayuso envía a Cataluña una unidad de agentes forestales para ayudar a combatir la gripe porcina contestando así a la petición de auxilio procedente de la Generalidad catalana

La Comunidad de Madrid ha enviado un dispositivo de siete agentes forestales a Barcelona para apoyar el control de la peste porcina africana detectada en Cataluña. Así lo ha confirmado el portavoz del Ejecutivo regional, Miguel Ángel García Martín, tras el Consejo de Gobierno.
El equipo está compuesto por un jefe de unidad, cuatro especialistas de la Unidad Canina -con cinco perros- y dos agentes de apoyo. Su misión será la de localizar y retirar jabalíes muertos en el Parque Natural de Collserola, punto clave para evitar que animales infectados salgan del entorno y puedan transmitir la enfermedad a explotaciones ganaderas.
“Somos una región solidaria y siempre arrimamos el hombro cuando las regiones vecinas lo necesitan”, ha afirmado García Martín en rueda de prensa. Los agentes permanecerán al menos una semana en Cataluña, aunque la Comunidad no descarta prolongar el operativo si la situación lo exige.
El consejero ha subrayado que en Madrid no se ha detectado ningún caso de peste porcina en las 54 explotaciones de la región. Aun así, ante el brote catalán, el Gobierno autonómico ha reforzado la vigilancia y activado los protocolos previstos en el Programa Nacional de Vigilancia de la enfermedad: “Se han extremado las vigilancias que ya se hacían habitualmente”.
La situación de Cataluña se agrava
El brote de Peste porcina africana (PPA) en Cataluña se ha agravado. Las autoridades han confirmado que ya son nueve los jabalíes muertos que han dado positivo al virus en el área del Parque Natural de Collserola, en la zona de Cerdanyola del Vallès, en las afueras de Barcelona.
Ante la expansión del foco, las autoridades han activado un plan de emergencia: se ha cerrado el acceso al parque, se ha delimitado una zona de exclusión de seis kilómetros alrededor del epicentro y una zona de vigilancia de veinte kilómetros donde se han suspendido actividades forestales, caza, paseos y turismo rural.
No solo la policía rural patrulla la zona: se ha movilizado a la Unidad Militar de Emergencias (UME), con actuaciones de control cinegético, desinfecciones y vigilancia con drones, para impedir movimientos de jabalíes y cadáveres que puedan propagar el virus.
Por ahora, las 39 granjas de cerdos situadas en el perímetro de riesgo han sido analizadas y no se ha detectado ningún caso de PPA en explotaciones domésticas.
El origen del brote aún no está oficialmente confirmado, pero una hipótesis apunta a que un jabalí pudo consumir restos de embutidos contaminados abandonados en una zona de paso de camiones, lo que disparó la alerta.
La alarma se extiende también al ámbito económico. La PPA no representa riesgo para la salud humana, pero su impacto en el sector porcino podría ser severo si el virus salta de fauna salvaje a granjas.






