El Gobierno de Pozuelo, en la vieja aspiración de Ciudad Universitaria, firma un protocolo con los rectores de los centros universitarios de la Villa y se espera que no quede en una foto más

No voy a empezar diciendo: ‘Ya te lo dije’. No lo haré. Me jodía mucho que me lo dijeran a mí cuando me equivocaba y no voy a decirlo yo ahora solo por ponerme una medallita. Nada. Nanay. Borrón y cuenta nueva.
Pero es cierto que si hay decisiones que marcan una legislatura y otras que la lastran desde el minuto uno, la que firmó ayer la alcaldesa Paloma Tejero con las universidades de Pozuelo es importante y ojalá marque la legislatura. Pero hay que saber estar a la altura y no apuntarse tantos.
También es verdad que, cuando Tejero llegó a la Alcaldía, muchos esperábamos que empezara por el principio y tratase de elevar el prestigio de Pozuelo.
Esta ciudad lo tenía todo pero necesitaba potenciar aquello que de verdad podía transformar y convertir a Pozuelo en algo más que un municipio bien gestionado y ordenado.
Pero se enredó (y aún sigue enredada) en jardines de Recintos Feriales, Palacios de Congresos, pago de facturas raras, subidas de tasas y otros inventos que han hecho más ruido que beneficio. Una pena. Porque si hubiera arrancado con medidas como esta, otro gallo cantaría.
Me refiero, insisto, al protocolo firmado ayer entre el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón y las siete universidades con sede en la villa (Universidad Complutense de Madrid, Universidad Politécnica de Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Universidad Francisco de Vitoria, ESIC Universidad, Universidad Internacional de La Rioja yUniversidad Internacional Villanueva).
Un gesto que, sobre el papel, suena bien (muy bien incluso, diría yo) pero que obliga a formular la pregunta de los 800.000 euros del recinto navideño del Parque Prados de Torrejón, por ejemplo:
¿Quedará este protocolo en algo más que una foto?
¿Intentará que Pozuelo sea Ciudad Universitaria?
Los vecinos ya hemos visto demasiados acuerdos, protocolos y buenas intenciones que terminaron en una carpeta olvidada…
El documento rubricado contempla la colaboración entre las tres universidades públicas y las cuatro privadas que operan en la ciudad, de forma presencial o a distancia.
Y conviene recordar que Pozuelo es, tras Madrid y Barcelona, la localidad con más centros universitarios de España. Un dato que llevamos años mencionando, casi como un mantra, pero al que jamás se le ha dado una proyección estratégica real.
Ahora, por fin, parece que alguien se ha acordado de que esa riqueza puede convertirse en un auténtico motor de prestigio.
El alcance del protocolo incluye la promoción conjunta de actividades culturales, cursos de verano, acciones de movilidad, voluntariado y sostenibilidad, y la creación de mesas redondas en todos los campus.
Además, se abre la puerta a programas dirigidos a adultos y al intercambio de recursos entre instituciones.
Sobre el papel, la iniciativa permitiría a estudiantes y familias disfrutar de una oferta educativa amplia, diversa y accesible sin salir del municipio. En una ciudad como Pozuelo, esto es un lujo…
Siempre que se haga algo más que anunciarlo, claro.
Y siempre que, políticamente, Paloma Tejero y el PP de la Comunidad de Madrid tengan claro que el final es la creación de una Ciudad Universitaria, esa vieja aspiración desde los tiempos de la alcaldesa Paloma Adrados. Incluso, creo recordar que Susana Pérez Quislant firmó algo parecido.
En fin, lo pasado que en el pasado quede.
La alcaldesa Tejero insistió ayer en la importancia de la colaboración público-privada (y dale con la castaña pilonga), en la convivencia de modelos universitarios distintos y en el supuesto “orgullo” de ser la ciudad con más universidades después de las dos grandes capitales.
Y eso está bien decirlo. Pero lo importante es hacerlo. Porque no se trata solo de organizar eventos o colgarse medallas simbólicas. Se trata de impulsar, de una vez por todas, la idea de Pozuelo como Ciudad Universitaria, con todo lo que ello implica.
Una Ciudad Universitaria no se construye con notas de prensa ni con fotos protocolarias. Se construye con planificación, con visión, con una hoja de ruta que integre movilidad, vivienda, cultura, investigación, emprendimiento y vida académica. Prestigio. Se construye haciendo que las universidades no sean islas dentro del municipio sino nodos que articulen su vida cotidiana. Y, además, que participasen en ella.
Todo lo que no sea caminar hacia ese concepto ambicioso será, como dije al principio, puro teatro.
Una actuación más del repertorio municipal, tan vistosa como efímera.
Ojalá este protocolo sea el principio de algo serio y no, insisto, el final de un día de agenda.
Pozuelo de Alarcón necesita apostar por aquello que puede elevar su nombre, y pocas cosas hay más prometedoras que consolidarse como una verdadera Ciudad Universitaria.
Que no se quede, por favor, en otra oportunidad desperdiciada.
Hay mucho que hacer…
Muchísimo.
El Capitán Possuelo







Otro protocolo con las universidades. Si eso ya lo firmó Quislant hace unos años, y todavía estamos pensando los vecinos para que ha servido. Esto es postureo y poco más, para dárselas de importante.
Muchas gracias por su participación. Saludos