¿Alguien sabe dónde está el Presupuesto 2026 del Ayto de Pozuelo? ¿Es verdad que está esperando la autorización política de Alfonso Serrano porque 2027 es año electoral peligroso?

Ya sé que soy muy pesado. Lo sé. Cansino, incluso. Pero es que me llevan los demonios con el uso y abuso del dinero público de Pozuelo.
Pero es que, a estas alturas del año, cuando los ayuntamientos responsables ya han puesto en marcha el engranaje presupuestario para 2026, en Pozuelo de Alarcón seguimos exactamente igual que en septiembre, en agosto, en julio… en blanco.
Silencio administrativo, silencio político y silencio presupuestario.
Y eso, en un municipio con mayoría absoluta y sin necesidad de negociar nada con nadie, es sencillamente incomprensible.
Mientras tanto, a escasos kilómetros, en el Ayuntamiento de Madrid todo avanza según el calendario habitual: el 6 de noviembre la Junta de Gobierno aprobó el proyecto de Presupuesto; el 8 de noviembre se abrió el período de información pública; y está prevista su aprobación definitiva en diciembre de 2025. Todo claro, todo ordenado, todo previsible.
Como debería ser en cualquier administración seria.
Pero, en Pozuelo, la administración o la política no es seria. Aquí impera la opacidad. Aquí, a 18 de noviembre, no se sabe nada del Presupuesto de 2026. Nada. Ni un borrador, ni una nota de prensa, ni una fecha anunciada, ni un documento para información pública, ni una explicación.
Absolutamente nada. Y eso, para una ciudad con los recursos de Pozuelo, no es una anécdota: es un síntoma.
Porque el Gobierno de Paloma Tejer tiene mayoría absoluta. No necesita pactar con ningún grupo, no depende de socios, no tiene que negociar partidas, ni rebajar expectativas, ni encajar exigencias ajenas. Lo tiene tan fácil como llevar su propio proyecto a una Junta de Gobierno, aprobarlo y elevarlo al Pleno…
Y sin embargo… no lo hace. ¿Por qué?
¿A qué espera la alcaldesa Tejero?
¿Qué justificación puede tener un retraso de este calibre?
En Madrid, con 21 distritos, un ayuntamiento inmenso y una burocracia infinitamente más compleja, han cumplido el calendario sin problemas. Y aquí, en un municipio de 90.000 habitantes y estructura administrativa mucho más manejable, no hay manera de que el Presupuesto vea la luz.
Claro, las preguntas se acumulan.
¿Se ha elaborado el proyecto de 2026 o no saben qué proyecto elaborar?
¿Está paralizado en algún despacho?
¿Se empezó pero no saben terminarlo?
¿Qué está pasando…?
¿O, simplemente, está en la mesa de Alfonso Serrano, a la espera de su autorización política (el Gobierno lleva de facto 9 meses intervenido por la Primera Planta de Génova 13 a causa de tanto dislate) y al Secretario General no le ha dado tiempo a mirarlo siquiera?
El problema es que un presupuesto no es un trámite. Es la hoja de ruta del Gobierno. Define prioridades, inversiones, políticas públicas, compromisos, plazos y objetivos. Es el mapa de lo que se hará y lo que no. Y cuando un ayuntamiento no presenta presupuesto, lo que revela es que tiene problemas.
Y tiene que ser un problema político. No hay otra explicación.
Y es que 2027, es año electoral… Puf.
En fin, Paulita… Ya no saben qué hacer para faltarle el respeto a los vecinos que pagan la falla…
Manolo Pérez






