Tejero y Picazo montan un Concurso de la Señorita Pepis para estudiantes de Arquitectura de la UFV (1.500 € ganador) como solución al Centro de Pozuelo y dejan olor a enjuague (uf)

Nunca me podía imaginar una tomadura de pelo igual. Jamás. Bien pagamos a la alcaldesa Paloma Tejero (86.949,94 €) y a la Primera Teniente de Alcalde Miriam Picazo (84.044,94 €) para que jueguen a humillar a esta ciudad, pariendo un simulacro de concurso en el mismísimo Centro de la Ciudad.
No tengo palabras para calificar el experimento infantil que han decidido llamar “Concurso de ideas para remodelar la Plaza Mayor y la Plaza del Padre Vallet”.
Un concurso que pretende definir el corazón urbano de Pozuelo —lo que ellos llaman pomposamente el “Centro de Gran Pozuelo”— pero que se resuelve con 3.000 miserables euros y la participación exclusiva de alumnos de arquitectura, no de arquitectos. Sí, alumnos: aprendices y de una sola universidad ya que la Francisco de Vitoria es la única que tiene Escuela de Arquitectura de todas las que radican en Pozuelo.
Encima, huele a chanchullo que tira para atrás… Es muy llamativo.
Esto, sinceramente, es el ejemplo claro de que estas dos señoras forasteras no saben por dónde anda ni el significado del Centro de Pozuelo. Esto son unas prácticas más propias de la Señorita Pepis que un concurso del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón.
Esta dos foráneas, que no son más pijas porque no entrenan y tienen abandonado el Centro de la Ciudad (El Centro Histórico del Pueblo) con un sistema de aparcamiento del Pleistoceno y una sensación de abandono total, se les ocurre para revitalízalo parir un concurso para estudiantes de una sola universidad.
¿De verdad no les huele mal?
Paloma Tejero y Miriam Picazo quieren hacernos creer que esta ocurrencia es participación ciudadana, innovación y apuesta por el futuro… Es que te tienes que reír.
Lo que realmente es: una broma de mal gusto, un entretenimiento de pasillo, un juego de “vamos a rediseñar la ciudad” como quien colorea un cuaderno de vacaciones Santillana.
Lo más grave no es ya el ridículo e insultante presupuesto sino la pretensión. El Centro de Pozuelo, abandonado durante décadas y que merece un plan serio, ambicioso, profesional, recibe como genialidad un ejercicio juvenil con premios de 1.500, 1.000 y 500 euros.
Más barato que organizarles un cumpleaños en un McDonald’s para que cuenten sus grandiosas ideas, si hay que hacerles algún tipo de homenaje.
Pero, para estas señoras, todo es un juego.
Compárese esta nadería infantiloide con el fastuoso concurso internacional que Paloma Tejero impulsó hace nada para su soñado Palacio de Congresos y del que aún no se conoce el Acta del Jurado.
Aquel nos lo vendieron (sin información) con arquitectos de prestigio, proyectos lustrosos, presentaciones glamourosas, grandes cifras… Una operación de escaparate para que la alcaldesa brillara un poco más en su imaginario “Pozuelo global”.
El contraste es obsceno:
-Para un Palacio de Congresos que nadie ha pedido, alfombra roja y presupuesto generoso.
-Para la Plaza Mayor y la Plaza del Padre Vallet donde pasa la vida real de los vecinos, una limosna y un trabajo de fin de trimestre.
Esto solo confirma lo evidente: ni Tejero ni Picazo saben de qué va la ciudad. Son forasteras en Pozuelo (por la gracia del PP de Madrid), pasean por él pero no lo entienden. Confunden las prioridades, mezclan glamour con gestión y siguen atrapadas en una obsesión estética que nada tiene que ver con las necesidades reales del municipio.
Y es que, por poner otro ejemplo, mientras juegan a esto del urbanismo de aula, la alcaldesa y su equipo de propaganda se felicitaba por la Gala del Deporte, otro despliegue de luces y cámaras con famosos futbolistas para hacerse fotos y alimentar titulares, cuando el deporte en Pozuelo (y lo hemos denunciado muchas veces) está abandonado, con instalaciones envejecidas, clubes sin apoyo real y un tejido deportivo que sobrevive por inercia y por la terquedad de sus usuarios.
Pero que no falten las fotos. Que no falte el espectáculo. Que no falte el brillo. Hay que llenar de contenido la “Viva Tejero”.
De gestión real, ya si eso, la legislatura que viene…
Y así, mientras la ciudad espera un proyecto serio para su centro —algo que defina su vocación, su movilidad, su espacio público, su identidad— el Gobierno lo reduce todo a un experimento académico envuelto en palabras grandilocuentes.
El Centro de Pozuelo convertido en un aula de prácticas. Una operación barata que se vende como innovación.
Pozuelo no necesita Concursos de la Señorita Pepis. Necesita proyectos profesionales y ambiciosos. Y sobre todo, necesita gobernantes que sepan dónde están, a quién representan y hacia dónde deben conducir esta ciudad.
Aunque, a decir verdad, no sé qué extraña esto si estas dos señoras solo son dos políticas aficionadas con más peligro que un cable en un charco.
El Capitán Possuelo






