El esperpento sanchista: Un presidente acabado se desquita atacando a Ayuso en un Congreso que hace tiempo ya no le ríe las gracietas ni sus mentiras, según la red social X

En un Congreso de los Diputados que hace tiempo dejó de ser el epicentro del poder para convertirse en un mero escenario de monólogos fallidos, Pedro Sánchez protagonizó este 12 de noviembre de 2025 uno de esos espectáculos que Valle-Inclán calificaría de puro esperpento.
Sin mayoría absoluta, sin presupuestos aprobados y con un prestigio por los suelos erosionado por escándalos y pactos imposibles, el presidente del Gobierno optó por la táctica del avestruz: enterrar la cabeza en la arena de los ataques personales y fingir que su Ejecutivo no es ya un cadáver andante.
El objetivo predilecto: Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, a quien Sánchez consagró como su “rival política” en un discurso que más parecía mitin de precampaña que comparecencia seria, según @larazon_es
Desde el atril, Sánchez lanzó su dardo estrella: “Han convertido la Comunidad de Madrid en un casino donde Quirón siempre gana y los ciudadanos siempre pierden”, dice @EdgarBaezP
Un golpe bajo, envuelto en la retórica populista que tanto le gusta, acusando al PP de privatizar la sanidad pública con dinero de todos para enriquecer a privados.
No se quedó ahí: extendió la saña a Andalucía, tildando al gobierno de Juanma Moreno de “ventorrea” por eludir responsabilidades y culpar a las víctimas.
¿El fin? Desviar la atención de sus propios males: un Frankenstein parlamentario desintegrado, investigaciones judiciales que acechan a su entorno y una economía que, pese a sus bravatas, patina sin rumbo fijo.
Penoso es poco para calificar este numerito. Sánchez, que ni siquiera pudo aprobar los presupuestos de 2025 tras meses de negociaciones fallidas con sus aliados imposibles, usa el control al Gobierno para un monólogo anti-Ayuso que roza lo patético.
Como bien resume la tuitera @Dama_Cristal: “Sánchez transforma su discurso en un mitin, dispara contra el PP y evita toda alusión a la corrupción del PSOE”.
¿Corrupción? Ni una palabra. En su lugar, un festival de demagogia contra la “inmoralidad” de los populares, mientras su propio Ministerio de Defensa adjudicaba en mayo de 2024 la gestión del Hospital Gómez Ulla a Quirón por 180 millones de euros, aplicando ¡el mismo modelo de Ayuso! La hipocresía rezuma por los cuatro costados, y las redes lo pillan al vuelo: “Vaya, vaya, resulta que Pedro Sánchez nos miente”, ironiza @Hausen1970
Ayuso, por su parte, no se achanta. Responde con datos duros: listas de espera sanitarias reducidas a la mitad en Madrid, inversión récord en educación y un crecimiento económico que humilla al resto de España.
“Sánchez consagra a Ayuso como su rival y ella responde con datos”, titula @larazon_es, capturando el pulso de un X que hierve de memes y críticas.
Mientras, los afines a Sánchez aplauden el “destrozo” al “títere de Ayuso y Abascal”, dice @maria_latatus.
Pero el eco es sordo. El PP, con Feijóo al frente, replica que este es un “resumen de la comparecencia: mitin contra Ayuso, la Comunidad de Madrid y los madrileños”, cuenta @Ayusers_
Este esperpento no es casual. Sánchez, cercado por tribunales y sin oxígeno político, busca refugio en una “campaña desesperada contra los barones del PP”, como diagnostica Vozpópuli según recoge @ancabocristiano
“Delenda est Ayuso”, parece susurrar, posicionándola como el enemigo público para unir a sus huestes desmoralizadas. Pero el tiro le sale por la culata: solo evidencia su debilidad.
Un presidente que ataca a una presidenta autonómica en lugar de rendir cuentas sobre su gestión fallida no convence a nadie. Es el retrato de un líder acabado, aferrado a la demagogia como un náufrago a un salvavidas pinchado.
En X, el veredicto es unánime: “Sánchez busca oxígeno ante las investigaciones por corrupción llevando el foco a la gestión del PP”, según @Mnica01163438
Penoso, sí, pero predecible.
España merece más que este circo. Necesita un Gobierno con mayoría real, presupuestos viables y un prestigio recuperado.
Sánchez, en cambio, nos regala esperpentos. Ojalá este haya sido el último.
El Atalayero






