La cobardía de Pedro Sánchez vuelve a manifestarse en un 12 de Octubre de Silencios que empezó no felicitando María Corina Machado y terminó huyendo del Palacio Real, según X

En un Día de la Hispanidad marcado por el descontento popular, Pedro Sánchez ha exhibido una vez más su patrón de conducta: elusión, manipulación y desprecio hacia los símbolos patrios.
Mientras el pueblo español abuchea su gestión, el presidente opta por videos insulsos, silencios calculados y huidas apresuradas, todo ello en medio de un escándalo de corrupción que salpica a su familia, gobierno y partido.
Esta actitud no es casual; es el reflejo de un líder acorralado, más pendiente de su imagen que de la dignidad de España.
El silencio de Sánchez ante el Nobel de la Paz concedido a María Corina Machado es el primer golpe a su credibilidad. La líder venezolana, galardonada por su lucha contra la dictadura, representa valores democráticos que chocan frontalmente con las alianzas chavistas del PSOE.
Usuarios en X no tardaron en señalar esta omisión:
“Esperando la felicitación de Pedro Sánchez a María Corina Machado por haber conseguido el premio Nobel de la Paz. No le debió gustar la justificación del jurado de que se lo merece por luchar para que Venezuela pase de ser una dictadura a una democracia”.
Otro comentario irónico resalta:
“En efecto, esperando la felicitación de Pedro Sánchez… No le debió gustar la justificación del jurado”.
Este mutismo no es inocente; es una traición a la libertad que Machado defiende, y un recordatorio de cómo Sánchez prioriza ideologías tóxicas sobre la solidaridad internacional.
Peor aún es su video “celebratorio” por la Hispanidad, un esperpento de 22 segundos donde evita mencionar “España” o “Hispanidad”, y ni siquiera ondea la bandera nacional.
En su lugar, cuela banderas palestinas y del lobby LGTBI, convirtiendo una fiesta patria en propaganda partidista.
“Sánchez ha felicitado la hispanidad en un video en el que no aparece la bandera de España“, denuncia un tuitero.
Otro lo resume:
“22 segundos para hablar de España sin decir ‘España’, ‘Hispanidad’ o ’12 de Octubre’. Y sin sacar la bandera (la de Palestina y la del arcoiris sí salen, claro)”.
La derecha se revuelve con razón: “Celebra el día de la Hispanidad con un video donde no sale ni una bandera de España pero sí salen banderas de Palestina. Sánchez siempre fiel: a todo menos a su país“.
Este acto no mitiga tensiones; las aviva, mostrando un presidente avergonzado de su propia nación.
Los abucheos en el Desfile Militar del 12 de Octubre confirman el rechazo masivo. Sánchez llegó entre pitos e insultos: “¡Fuera!”, “¡Corrupto!” y “¡Sánchez, hijo de puta!” resonaron en las calles.
Videos capturan el momento:
“Abucheos a Pedro Sánchez a su llegada al desfile del 12-O”.
“El desfile del 12 de octubre comenzó en Madrid entre abucheos e insultos a Pedro Sánchez”.
Incluso medios afines lo admiten:
“Pedro Sánchez vuelve a limitar su exhibición pública, pero no evita los habituales abucheos en el desfile de la Fiesta Nacional”.
Su intento de “mitigar” el desastre limitando apariciones solo evidencia pánico; el pueblo no olvida las traiciones.
La cereza del pastel es su huida del acto con los Reyes en el Palacio Real.
Tras el desfile, Sánchez “se ha ido a la carrera de la recepción“, evadiendo a periodistas que le interpelaban por la corrupción rampante.
Su esposa Begoña Gómez y hermano David están imputados por tráfico de influencias y malversación.
“La corrupción es el día a día con este gobierno corrupto con su número 1, Pedro Sánchez”. “Pedro Sánchez pidió a sus asesores estudiar el impacto judicial de meter a su mujer y hermano en las listas del PSOE. Aforados, los familiares que con la corrupción se han forrado“. “Cercado por los casos de corrupción que afectan a su p…“.
Esta fuga no es casual; es cobardía pura ante un PSOE podrido por dentro.
En resumen, el 12 de Octubre de 2025 pinta el retrato de un Sánchez en descomposición: Ignora héroes como Machado, profana símbolos nacionales, ignora el repudio popular y huye de la rendición de cuentas.
España merece más que este espectáculo de evasiones.
¿Hasta cuándo toleraremos a un líder que nos avergüenza?
El Atalayero





