La esperanza es lo último que se pierde: La Caja de Pandora que abrió esta alcaldesa forastera, y que afectó a los vecinos de la Avda de Europa, se cerrará con una gran Agrupación Electoral

La mitología griega nos da la pista para entender lo que ocurre en Pozuelo de Alarcón. Todo está escrito. Y es que, cuando Pandora abrió su famosa caja y de ahí salieron todos los males, en Pozuelo pasó igual cuando la actual alcaldesa llegó a esta ciudad y aparecieron todos los males, entre ellos el proyecto de Recinto Ferial Permanente, el Palacio de Congresos y el Hotel. Todos ellos ocupando lo que hoy es un bosque de recreo y todos ellos pegados a una zona residencial donde viven miles de personas en la zona de la Avenida de Europa.
Como el castigo de Zeus a Prometeo, alegoría de los ciudadanos de Pozuelo de Alarcón, los mencionados proyectos son ya la penitencia eterna que tendrán que soportar los habitantes de la zona. Gente inocente por completo de las vanidades y arrogancias de uno, en este caso de una, y el ensordecedor silencio de su partido político en Madrid, su señor creador.
La buena noticia es que, en el fondo de esa caja de Pandora de Pozuelo, está el regalo a los habitantes de Pozuelo de Alarcón que, sin que la alcaldesa lo supiese, hizo nacer la esperanza (de ahí eso que es lo último que se pierde).
En nuestro caso, la esperanza se llama movimiento ciudadano que ha nacido pese a su justificado y cómodo letargo debido a que Pozuelo de Alarcón es un paraíso terrenal en el que nunca pasa nada. Pero la preocupación de perder ese sueño de vida les ha hecho reaccionar.
Y el mensaje de esa esperanza se está transmitiendo portal a portal, casa a casa, boca a boca ya que, como digo, al abrirse la caja de Pandora, la amenaza de destrucción de su paraíso del que disfrutan diariamente, era inminente.
Se va a destrozar, repito, un bosque con su flora, fauna e inigualable paisaje y sus maravillosas vistas. Y lo harán, primero, con excavadoras y grúas y, luego, por cemento y hormigón permanente y solo para crear tres monumentos a la vanidad humana.
La esperanza que queda es ese motor que está haciendo que los ciudadanos, supuestamente auténticos protagonistas de la historia de Pozuelo de Alarcón y no Zeus y mucho menos Pandora, se organicen y reclamen lo que es suyo, su calidad de vida.
Para ello ya se ha organizado una asociación que está dando sus pasos para reclamar algo tan revolucionario como vivir sin ruidos, tráfico, suciedad, contaminación, aglomeraciones humanas, escenas poco gratificantes y conatos de violencia callejera y poder disfrutar de lo que ya tenían, tranquilidad, naturaleza, ocio, recreo y deporte.
No piden nada, sólo que les dejen en paz con el estilo de vida que eligieron hace años, incluso décadas, y no con el que le quiere imponer la inquilina del consistorio.
El siguiente paso para arreglar el desaguisado que va a suponer esta apertura de la caja de Pandora pozuelera es la formación de una gran Agrupación de Electores de cara a la próxima cita electoral municipal.
El objetivo debe ser dejar claro que los municipios son lugares donde debe primar la calidad de vida de sus ciudadanos, pacientes pagadores de impuestos, y no la vanidad de su circunstancial alcaldesa.
Estamos a tiempo de cerrar esa caja de Pandora que nos trajeron de Madrid y de paso ahorrar muchos millones de euros a nuestras arcas, las de nuestro Ayuntamiento…
Porque parece que hay que recordarle a esta señora que esas barbaridades las hará contra nosotros pero con nuestro dinero.
Juan Pozuelo, un vecino de Avenida de Europa enojado





