¿Alguien sabe por qué las II Jornadas sobre Hispanidad y Leyenda Negra se van a celebrar en Educarte en lugar del MIRA Teatro como el año pasado? ¿Tejero ya se ha cansado de ellas?

Me gusta que el Gobierno de Pozuelo celebre estas señaladas fechas en torno al 12 de octubre con las Jornadas sobre Hispanidad y Leyenda Negra. Este año son las segundas.
Me parece que el Gran Pozuelo de Alarcón hace poco para su categoría y presupuesto aunque lo vende mucho pero entiendo que paso a paso se llega lejos.
La divulgación histórica es absolutamente necesaria para combatir a la propia izquierda española (es la única izquierda de Europa que no se siente orgullosa de la historia de su nación) y montar las Jornadas sobre la Hispanidad y la Leyenda Negra fue un acierto político.
Las cosas bien hechas, bien hechas parecen.
El Gobierno de Pozuelo apostó por un programa digno de una ciudad que presume de cultura y de historia aunque, como es forastero, no haga nada por la historia de esta ciudad (mucho más rica de lo que la gente cree), que sería una de las patas en las que se debería sostener la imperiosa necesidad de acabar con los Mil Pozuelos. Pero ese es otro tema.
El caso es que dichas Jornadas, en 2024, se celebraron en el MIRA Teatro y en el Centro Cultural MIRA, dos espacios emblemáticos, amplios, cómodos y con la categoría y el prestigio que merece una conmemoración de la Fiesta Nacional pero…
Pero en Pozuelo siempre hay un pero…
Pero un año después, el listón ha caído estrepitosamente. Las segundas jornadas, las de este 2025, se han reducido, encogido y trasladado a la Sala Educarte, un recinto mucho más pequeño y sin el prestigio del MIRA. Una sala escolar, casi de paso, que ni de lejos tiene la misma proyección ni la misma capacidad para albergar actos de esta importancia.
Lo que en 2024 fue un gesto de ambición cultural, en 2025 se ha convertido en un trámite discreto.
Antes, el Gobierno de Pozuelo presentaba las jornadas con tres sesiones potentes, documentales, coloquios y ponentes de nivel internacional. Este año, el programa parece más una actividad de centro cívico que una cita cultural de referencia.
No es que falten ganas o interés, pero sí se percibe un retroceso evidente en la organización, el formato y el escenario.
En 2024, las conferencias fueron presentadas como un acontecimiento central en la agenda cultural de la ciudad. Hubo nombres con proyección, como el historiador Alfonso Borrego o el ensayista Alberto Gil Ibáñez, y se abordaron temas apasionantes: La leyenda negra, las independencias americanas, las verdades ocultas del legado español. Incluso se proyectó el documental Hispanoamérica. Canto de vida y esperanza en el MIRA Teatro, un marco espectacular y lleno de público. Todo gratuito y abierto, con un tono divulgativo de altura.
En cambio, el programa de 2025, aunque mantiene la colaboración con Héroes de Cavite y el Círculo Cultural Hispanista de Madrid, se ha reducido en ambición. Incluso, casi se han inaugurado ayer en la clandestinidad.
Las ponencias, interesantes sin duda, se desarrollarán en un horario disperso y en un espacio de menor rango. Incluso se introduce una sesión por la mañana “para centros escolares”, dejando al público general en un segundo plano “en caso de haber plazas libres”.
El mensaje es claro: Las Jornadas han perdido peso, presencia y categoría.
Sorprende este paso atrás en un municipio que presume de inversión en cultura y que en 2024 parecía haber encontrado una fórmula exitosa.
El cambio de sede, de tono y de enfoque demuestra que el Gobierno no ha sabido consolidar un evento que podía haberse convertido en referente de la Hispanidad en Madrid ya que lo ha dejado casi en un trámite.
Pozuelo tenía una oportunidad magnífica para liderar un discurso serio y riguroso sobre nuestra historia común, libre de complejos y de manipulaciones.
Pero, en lugar de avanzar, ha retrocedido. De MIRA Teatro a la Sala Educarte. De un gran programa a uno más discreto.
Una pena. Pareciera como que huye del Prestigio.
Y es que Pozuelo pierde brillo incluso en aquello que parecía hacer bien.
Juan Manuel Sánchez






