Mientras Tejero, Picazo y Molares presumen de limpiar el Centro de Pozuelo, el Barrio de la Estación acumula basura cada noche, donde las ratas se dan un festín con pescados de dos kgs

Mientras, hace unos días, el Gobierno de forasteras del Gran Pozuelo de Alarcón (Tejero, Picazo y Molares) presumía de lo limpia que estaban dejando la Plaza del Padre Vallet y su entorno con un lavado súper-súper especial, el barrio de la Estación (tan lejos del Ayuntamiento como cerca del abandono total) se está convirtiendo, cada noche, en un foco de insalubridad y malos olores.
Y no exagero nada.
En el barrio de la Estación de Pozuelo la realidad huele a podredumbre. Basta con acercarse a los contenedores comunitarios para comprobarlo: Restos de pescado, charcos de aceite, bolsas negras arrastradas de madrugada que dejan un reguero de suciedad en plena calle… Todo vomitivo.
Las fotos hablan solas. Bajo un contenedor, un pez de casi dos kilos encharcado en grasa. La imagen de una ciudad abandonada a su suerte. Y mientras tanto, Paloma Tejero y Miriam Picazo presumiendo de embellecer el centro Pozuelo con suelos relucientes, luces y fotos de escaparate.

El caso es sangrante. Hace ocho meses abrió un restaurante japonés en la calle principal del barrio, una franquicia de las veinte que tienen repartidas por España. Pero, desde el primer día, cada medianoche, sacan las bolsas de desperdicios y las arrastran hasta los contenedores comunes. Sin pudor. Sin higiene. Sin respeto. Sin haber solicitado siquiera al Ayuntamiento los cubos de basura obligatorios para establecimientos de hostelería.
Y allí terminan los restos de pescado, sushi y grasa, alimentando a las ratas que, desde entonces, campan a sus anchas. Incluso, los pocos gatos callejeros que quedan comen con ellas. Compadrean las unas con los otros. Hay para todos. El panorama es tercermundista.
Y, claro, la pregunta del millón de euros es inevitable:
¿Qué clase de inspección hizo el Ayuntamiento de Pozuelo antes de autorizar la apertura de un local de este tamaño?
¿Quién dio luz verde sin comprobar algo tan básico como la gestión de residuos?
O peor aún, ¿hubo inspección alguna?
Los hechos demuestran que no. O es que todo fue una pantomima para cubrir el expediente. O todo fue cosa de una Declaración Responsable de esas que tanto abundan en el Ayuntamiento..
Pero aquí no valen excusas.
La responsabilidad política es de Paloma Tejero, alcaldesa de una ciudad que se está convirtiendo en un estercolero a precio de oro.
Qué bonita postal del Gran Pozuelo de Alarcón en el que conviven vecinos con ratas y charcos de aceite en sus calles.
Y tampoco se libra su primera teniente de alcalde, Miriam Picazo, que comparte discurso vacío y la propaganda del “Pozuelo bonito” mientras este barrio sufre una dejadez intolerable.
Si en ocho meses no han sido capaces de exigir a un restaurante la gestión correcta de sus residuos, ¿qué podemos esperar de su gestión en asuntos más complejos?
Para rematar la jugada aparece Lucía Molares, la concejala de Hacienda, esa que impone a los vecinos la famosa Tasa de Basuras. Una tasa ilegítima, adelantada y cobrada con una desfachatez insultante. Nos cobran a todos por un servicio deficiente, mientras algunos negocios campan sin control, sin cubos, sin cumplir las normas y sin que nadie del Ayuntamiento mueva un dedo.
La foto de ese pez bajo el contenedor es también la foto de la incompetencia de un Gobierno desnortado: Los vecinos pagan, las ratas comen gratis.
El peligro para la salud de los vecinos es tremendo. Pero aquí no pasa nada.
Pozuelo no necesita más excusas ni más propaganda floral. Necesita una alcaldesa que gobierne, una vicealcaldesa que inspeccione y una concejala de Hacienda que deje de asfixiar al vecino mientras que, según se puede ver, protege la suciedad.
Se ve que, en esta ciudad, lo único que embellecen es su ego.
El Capitán Possuelo






Capitán Possuelo,
Gracias por mostrar lo que ocurre.
Es intolerable que esta alcaldesa esté convirtiendo Pozuelo en un estercolero.
Pase por Húmera, Somosaguas, y verá que ocurre lo mismo. De ser un lugar limpio y cuidado a cristales cada día por el botellón que se hace los sábados y que no limpian en toda la semana. Los domingos por la mañana recogen un poco para aparentar pero no limpian. La culpa es, aquí también, del local Le Club que abre hasta las 6 de la mañana. Todos tenemos que pagar con el tasazo de basura, lo que este local genera. Sin inspecciones, sin multas, consintiendo el botellón y no respetando el descanso de los vecinos
Muchas gracias por su consideración. Saludos