El Homenaje a la Bandera de España debería ser un invocación a la unión entre el Gran Pozuelo de Alarcón y el Ejército Español, que para algo esta ciudad es la sede del “Pentágono Español”

Este domingo, 5 de octubre de 2025, Pozuelo de Alarcón vibrará con el emotivo Homenaje a la Bandera de España, un acto solemne que reúne a los vecinos en torno a los valores de unidad, honor y servicio que encarnan nuestras Fuerzas Armadas.
El acto estará presidido por el General de Brigada Francisco José Gallardo Vergara y le acompañará la alcaldesa de la ciudad Paloma Tejero.
Esta tradicional e importante cita arrancará con las autoridades que presiden el acto pasando revista a la Fuerza en formación y continuará con el posterior izado solemne de la Bandera Nacional y el emotivo homenaje a los que dieron su vida por España.
El acto concluirá con el desfile del Regimiento de Infantería “Inmemorial del Rey Nº1”.
Todo fantástico.
¿Pero, suficiente?
Esa es la pregunta de los cien mil euros.
Este evento no es solo una ceremonia protocolaria, es un recordatorio vivo de la bandera como símbolo de nuestra identidad nacional, izada con orgullo por manos que defienden la soberanía y la paz.
Ver a familias enteras, autoridades y militares emocionados con el himno y rindiendo pleitesía a la rojigualda es un espectáculo que eleva el espíritu cívico y fortalece los lazos comunitarios.
En un mundo de incertidumbres, actos como este nos resetean la gratitud hacia quienes velan por nuestra libertad.
Pero, insisto, ¿es suficiente?
A veces pienso que este homenaje no es más que un oasis anual en un desierto de indiferencia…
Y es que el Gran Pozuelo de Alarcón alberga, en su suelo la Base de Retamares, conocida como el “Pentágono español”, un enclave estratégico que late al ritmo del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire.
Esta base militar pozuelera no es un mero cuartel, es el corazón operativo de las Fuerzas Armadas, donde se toman decisiones que protegen no solo España, sino la estabilidad europea y global.
Y no hablo por hablar. Actualmente, Retamares acoge (que se sepa) siete unidades y mandos militares claves, que demuestran su relevancia en la defensa moderna:
El Mando de Operaciones (MOPS), epicentro de las misiones desplegadas.
El Mando Conjunto de Operaciones Especiales (MCOE), guardianes de las misiones de alto riesgo.
El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), ojos y oídos de la nación.
El Mando Conjunto del Ciberespacio, baluarte contra amenazas digitales.
La Unidad de Apoyo General, pilar logístico indispensable; la Escuela Militar de Ciberoperaciones (EMCO), forjadora de expertos en el ciberespacio.
Y la Unidad de Verificación Española (UVE), trasladada permanentemente en junio de 2025 para supervisar tratados internacionales.
Estas entidades no son abstractas, representan miles de hombres y mujeres que conviven con los vecinos, contribuyendo a la economía local y a la seguridad colectiva. Sin embargo, la relación entre Pozuelo y su Ejército no debería limitarse a un día al año de desfile y aplausos.
Esta simbiosis geográfica exige una colaboración más estrecha, profunda y cotidiana, que trascienda el mero homenaje a la Bandera de España para convertirse en un pacto de mutuo enriquecimiento.
Imaginen una ciudad donde el Ejército no sea un vecino distante, sino un aliado en el tejido social.
La educación, por ejemplo sería el primer puente:
¿Por qué no integrar en programas escolares que acerquen a los niños a la historia militar española?
Visitas guiadas a Retamares, talleres sobre valores como el compañerismo y la disciplina, o charlas de veteranos en las aulas en los colegios públicos y privados podrían inspirar a las nuevas generaciones.
Los más pequeños, con sus ojos curiosos, aprenderían que la bandera no es solo un paño sino un legado del sacrificio y la vida de muchos españoles que les pertenece.
Otro pilar sería las juras de bandera colectivas anuales, abiertas a la comunidad, y en las que jóvenes, familias y hasta empresas locales jurasen lealtad a España en plazas públicas, reforzando el sentido de pertenencia.
Y qué decir de exposiciones y actos castrenses. Imaginen exposiciones militares en el Espacio Cultural MIRA (se cumplen cien años del Desembarco de Alhucemas) o con réplicas de vehículos blindados del MCOE o simuladores de ciberdefensa de la EMCO o paneles interactivos sobre inteligencia del CIFAS.
Festivales militares con demostraciones de unidades especiales, “guerras de bandas” entre las Bandas de Pozuelo y las Bandas militares. Todo ello podrían llenar las calles de Pozuelo de vitalidad, atrayendo turismo y fomentando el orgullo local.
Esta unión no es un lujo, es una necesidad.
Es Pozuelo Prestigio. Eso que tanto necesita esta ciudad.
En tiempos de desafíos híbridos (ciberataques, migraciones y tensiones geopolíticas), el Ejército aporta experiencia que Pozuelo podría absorber para mejorar.
Cursos de primeros auxilios para vecinos, planes de emergencia conjuntos o incluso alianzas en innovación tecnológica con el Mando del Ciberespacio.
A cambio, la ciudad ofrecería su calidez humana, su dinamismo cultural y su compromiso cívico, humanizando a quienes portan el uniforme. Es necesario unir al pueblo y a su ejército.
El Homenaje de este domingo es un magnífico comienzo, un faro de gratitud. Pero hagamos que ilumine todo el año.
Pozuelo de Alarcón, sede del Pentágono español, merece ser la vanguardia de una España unida, donde Ejército y pueblo no se limiten a saludarse una vez al año, sino que caminen juntos hacia un futuro más fuerte.
Que la Bandera de España no solo se la homenajee en este desfile, sino todo el año en cada aula, cada plaza y cada corazón pozuelero.
Amén.
El Capitán Possuelo






