Pasen y vean la parodia de encierros de Pozuelo y cómo han pasado de gran tradición a remedo: Ya solo son un insulto a los vecinos que, por vergüenza, deberían eliminarse cuanto antes

Hay tradiciones que mueren con dignidad. Y luego están los encierros de Pozuelo de Alarcón que, en lugar de desaparecer como corresponde a un rito que ya no tiene sentido porque no hay voluntad política de mantenerlos, se empeñan en alargar una agonía impropia de algo que fue tan grande. Ya no tiene sentido seguir manteniéndolos convertidos en una caricatura de sí mismos. Es un crimen.
Pasen y vean en lo que han quedado los encierros en esta ciudad:
Lo que antaño fue un evento vibrante, popular y multitudinario, con corredores experimentados, emoción en las calles y un gran poso de autenticidad, hoy es un remedo triste, casi una recreación para guiris pero mal organizada.
Ahora no es ni encierro. Solo corren presuntos menores de edad desafiando la ley y el sentido común, y con reses que se sueltan de una en una, como se reparten las cartas en el tute. Ahora no es más que una parodia que debería avergonzar a la alcaldesa Paloma Tejero y a quienes todavía intentan venderlo como la “gran fiesta” de las Fiestas Patronales de la ciudad más rica de España.
Y es que apenas cuatro presuntos menores lo corren y la Policía Municipal los mira. No deben recordar que, en la Comunidad de Madrid, está terminantemente prohibido que los menores de 16 años participen en encierros con reses bravas.
No lo digo yo, lo dice el Decreto 42/2025, de 9 de julio sobre espectáculos taurinos en la Comunidad de Madrid:
Este decreto en su artículo 26 dice:
“Se establece la edad mínima de dieciséis años para participar en los espectáculos taurinos populares”.
Y entre los 16 y los 18 años, se permite su participación pero con condiciones:
-Necesitan autorización escrita de sus padres o tutores legales.
-Y deben cumplir, además, con los requisitos de seguridad establecidos (por ejemplo, no estar bajo los efectos del alcohol, respetar las normas de acceso, etc.).
¿La Policía Municipal ha comprobado la edad de esos chicos que se ven correr en la calle Doctor Cornago de Pozuelo?
No lo sé. Pero, de un tiempo a esta parte, todo es normal en esta ciudad.
En cualquier caso, el abandono de la fiesta taurina en Pozuelo empezó con Paloma Adrados. Y Susana Pérez Quislant la mató. No le gustaban a esta señora. A ella solo le gustaba aparentar. De hecho, aunque no le gustaban llegó a presidir una corrida de toros. Luego, como en la Comunidad de Madrid se pusieron de moda, hizo el paripé. Incluso, dicen que la han visto en el callejón de autoridades de Las Ventas en alguna corrida de toros… Postureo puro porque en Pozuelo se los cargó.
Y eso que presumía del “Encierro Chiqui” para mayor gloria de una peña taurina que parecía muy seria y exigente con la Tauromaquia.
Luego vino Tejero, a la que un día se le ocurrió, sin darle una pequeña pensada, construir una Plaza de Toros en un lugar inapropiado. No la pudo hacer y ahora ha puesto a la Tauromaquia en vergüenza y eso que se le llena la boca de decir que la ha recuperado.
¿Se puede tener menos lacha política?
Esto, señora mía, no es tradición, es cartón piedra por muy bien asesorada que crea que está por aficionadillos del tres al cuarto..
Esto solo es el empeño de una alcaldesa forastera por mantener una fachada vacía para justificar unas fiestas que deberían apostar por otra cosa. Pero ELLA necesita que no la llamen la enterradora de la Fiesta Nacional en Pozuelo porque eso disgustaría a Isabel Díaz Ayuso.
Pero Pozuelo no demanda encierros de pega para tener identidad ni para celebrar a su patrona.
Los encierros de ahora no emocionan a nadie. Ni siquiera a los corredores veteranos, que hace años dejaron de aparecer por Pozuelo porque saben que esto es un simple remedo indigno.
Lo poco que queda es un patio de colegio improvisado, con chavales poniéndose en riesgo mientras algunos nostálgicos los ven con indiferencia desde las talanqueras.
Y a todo esto, alcaldesa, ¿cuánto le cuesta al contribuyente montar esta pantomima taurina?
Supongo que mucho más de lo que debería (no puede costar demasiado este remero) pero espero que nos lo digan…
Porque entre dispositivos de seguridad, personal, horas extras de la policía municipal, talanqueras y promoción, hablamos de un gasto malgastado en un espectáculo que ya no atrae público ni genera riqueza.
Lo demás son excusas, señora. Excusas fatuas. Mantener esta farsa por miedo a reconocer que la tradición murió hace tiempo (Extrañamente, la mataron alcaldesas del PP) es insostenible. Excusas de quienes prefieren vender humo a reconocer lo evidente: Los encierros de Pozuelo ya no son ni tradición, ni fiesta, ni espectáculo. No son nada.
En El Correo de Pozuelo lo hemos denunciado otros años y lo repetimos ahora: Los encierros en Pozuelo son una vergüenza. Una parodia peligrosa en la que los únicos que arriesgan son presuntos menores que nunca deberían estar allí…
Y ha llegado el momento, por tanto, de decirlo alto y claro:
Estos encierros en Pozuelo ya no tienen sentido. Y lo más sensato, lo más digno y lo más responsable, sería que desapareciesen de una vez.
Aunque, a decir verdad, los encierros de Pozuelo solo son un reflejo perfecto de cómo se gestionan las cosas en esta ciudad: mucha fachada, mucha foto, mucho “qué bonito lo nuestro”, pero cero rigor y cero autenticidad.
Juan Manuel Sánchez






Si señores dejen ya los toros, menuda vergüenza este año 2025. Tengan la dignidad de acabar con esto ya de una vez, que es lo que quieren. Nada más que vienen gente que ya no son vecinos de pozuelo. Corten ya la fiesta taurina y los encierros, están en boca de la gente. Vergüenza tengo ya de seguir celebrando esta pantomima de fiesta. Acaben ya de una vez con la fiesta taurina.
¿Qué vamos a decir de los encierros de Pozuelo de Alarcón? Un pueblo con afición taurina desde siempre, y que año tras año ve cómo una de sus tradiciones más arraigadas se va apagando.
Cada vez son peores y están peor organizados. Ahora traen becerritos en lugar de los toros que se han corrido toda la vida y, para colmo, ni siquiera bajan juntos. Es una pena ver cómo se está perdiendo una fiesta que forma parte de la historia de Pozuelo.
Y uno se pregunta: ¿qué están haciendo las peñas? ¿Por qué no se ponen manos a la obra y reclaman por su fiesta antes de que desaparezca? Porque si los propios aficionados no defienden sus tradiciones, difícilmente lo va a hacer nadie por ellos.
Tampoco entiendo que las fiestas se alejen cada vez más del centro del pueblo. Las fiestas tienen que estar donde está la gente, donde siempre han estado. Para muchos mayores, poder salir a la calle, ver el ambiente y disfrutar de las fiestas era una de las pocas alegrías del año. Alejarlas del centro también significa alejarlas de ellos.
¿Es egoísmo? ¿Es negocio? ¿Es comodidad? Sinceramente, no lo sé. Pero lo que sí sé es que las fiestas ya no son ni la mitad de lo que fueron.
Pozuelo fue taurino toda la vida. Y resulta triste comprobar cómo, año tras año, se va perdiendo esa identidad. Para sacar cuatro becerros por la calle y organizar las cosas de cualquier manera, quizá habría que mirar lo que hacen otros pueblos cercanos y preguntarse por qué allí sí saben mantener sus tradiciones.
Las peñas deberían ser las primeras interesadas en recuperar unos encierros dignos de Pozuelo. Todavía están a tiempo de reclamar, de organizarse y de exigir que el año que viene se hagan las cosas de otra manera.
Porque da la sensación de que algunos tienen ganas de cargarse las fiestas, y que hasta que no lo consigan no van a parar.
Ojalá quienes tienen responsabilidad se paren a mirar lo que están haciendo, comparen con otros pueblos y se den cuenta de que lo que se está ofreciendo hoy es una auténtica ridiculez comparado con lo que Pozuelo ha tenido siempre.
Esperemos que el año que viene haya cambios. Aunque, sinceramente, lo dudo.
Muchísima suerte a todos y, sobre todo, a quienes todavía tienen ganas de defender las fiestas de Pozuelo.
Dama de las Algas