La concejala ‘paraca’ Lucía Molares tiene muy poca vergüenza política: Tras adelantar el cobro de la infecta Tasa de Basuras, dice ahora que la rectifica cumpliendo el compromiso adquirido

Ayer se celebró un Pleno extraordinario y urgente en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (algo que empieza a ser ya habitual como forma de gobernar en el Gran Pozuelo de Alarcón) para aprobar, entre otras cosas, la rectificación de la infame Tasa de Basuras.
Y lo que debería haber sido un acto de rectificación humilde ante el enfado y clamor vecinal, acabó siendo otra exhibición de demagogia barata protagonizada por la concejala de Hacienda Lucía Molares y por la propia alcaldesa Paloma Tejero.
Un espectáculo indignante. Un insulto a la inteligencia de los cabreados vecinos.
Y es que jode mucho tener que escuchar a la Molares decir que “con esta iniciativa venimos a cumplir el compromiso que adquirimos al día siguiente de la aprobación de la ordenanza”, cuando fue el sostén de la rapiña de esa Tasa de Basuras porque se quedó sin dinero pagando las trampas de Susana Pérez Quislant, incluso, adelantando la rapacería…
Por si lo ha leído deprisa-deprisa, repito:
Lucía Molares, la paraca concejala de Hacienda y principal responsable del atropello fiscal de la Tasa de Basuras para tapar sus desmanes cubriendo el trasero de Quislant, ha tenido la desvergüenza de declarar que “con esta iniciativa venimos a cumplir el compromiso que adquirimos al día siguiente de la aprobación de la ordenanza, de hacer todos los cambios que fueran necesarios con el fin de que fuera lo menos gravosa posible para los vecinos de Pozuelo”.
¿Pero de qué compromiso habla este nefasto personaje político?
Si fue ella quien adelantó esta tasa a toda prisa, mintiendo en el proceso y forzando una ordenanza injusta, desequilibrada y recaudatoria…
No puede ser más demagoga.
Y encima tiene la cara de añadir que “se trata de una propuesta equilibrada, creativa y que cumple la ley”. Esto, señora, es una frase hueca, vacía, como tantas otras que nos ha soltado desde que aterrizó en Pozuelo (no vive aquí y no pagará esta tasa) para cobrar y muy bien por imponerla.
Pero tampoco la alcaldesa Paloma Tejero se ha quedado corta. Ha justificado esta rectificación (que no ha sido voluntaria, sino forzada por la presión popular y porque Madrid se lo ordenó) diciendo que es “para dar respuesta a unos vecinos que nos demandan servicios públicos de calidad y que nos piden que les bajemos los impuestos para poder sacar adelante sus negocios, sus proyectos y sus familias”.
¿Perdona?
¿Quién le ha dicho a esta alcaldesa que ha bajado algún impuesto de los que prometió hace dos años?
¿Dónde está esa bajada?
Lo único que ha hecho esta paraca es no bajar ninguna de sus promesas y meter, con alevosía, una tasa nueva, brutal y por adelantado.
Lo de ayer en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Pozuelo fue la confirmación de que estamos gobernados por politiqueras (viven de la política como los camioneros viven del camión, que diría el gran Domingo Domené) sin arraigo ni sensibilidad, que actúan de espaldas a los ciudadanos y se creen que pueden retorcer la realidad con frases grandilocuentes y notas de prensa.
Pero los vecinos de Pozuelo no somos tontos. Como mucho nos lo hacemos. Pero todos sabemos que esta tasa fue impuesta antes de tiempo, que no era obligatoria hasta abril de 2025, y que la señora Molares mintió descaradamente en su carta diciendo que el Gobierno “nos obliga a su inmediata puesta en marcha”. Nada era verdad.
No le dicen la verdad ni al médico.
Y la verdad fue necesitaban dinero. Punto. Y se lo sacaron a los vecinos por la vía rápida. Todo lo demás son excusas. Y ahora, como ya no pueden sostener la farsa, maquillan el atraco y pretenden que les demos las gracias.
Mientras alcaldes del PP de toda España lucharon por retrasar esta tasa e, incluso, por eliminarla, el Gobierno de Pozuelo corrió a implantarla con entusiasmo recaudatorio.
Y lo peor es que ni Telero ni ninguna de sus Tres Marías (Miriam Picazo, Lucía Molares y Laura Pérez de Ziriza) vive en Pozuelo. Ninguna la iba a pagar. Todas están exentas pero les va la erótica del poder. Les pone esa fascinación de algunas personas por ejercer el poder sobre otras.
El poder es el mayor afrodisíaco, decía Henry Kissinger.
Y, en este caso, “Qué de jodan estos de Pozuelo y paguen que son ricos…”
Y esto es lo más grave: Impusieron un brutal impuesto a una ciudad en la que no viven, para sufragar sus sueldos y tapar las vergüenzas de una correligionaria, sin rendir cuentas a nadie y encima presumiendo de gestión.
Sois lo peor. En lugar de pedir perdón o simplemente decir que os equivocasteis, os venís arriba y nos perdonáis la vida.
Lo de ayer no ha sido una rectificación. Ha sido una tomadura de pelo. Y por eso, una vez más, y con más motivos que nunca, exijo la dimisión inmediata de Lucía Molares.
Por mentir, por imponer, por manipular y por no vivir aquí. Y, si en los próximos meses, esta tasa acaba suspendida o anulada por los tribunales, como muchos sospechamos, también deberán dimitir Paloma Tejero, Miriam Picazo y Laura Pérez de Ziriza.
Por incompetencia y por vergüenza torera.
Y sí, yo también las voté. Pero me engañaron.
No están a la altura política de esta ciudad.
Y ya vale.
Y, además, pudiendo, como pueden, dejar esa maldita tasa en nada.
Amén.
El Capitán Possuelo






