Bonito país progresista nos está quedando: Nuevo caos en Barajas un día después del colapso del AVE con miles de pasajeros perdiendo vuelos y dando una imagen tercermundista

Menos de 24 horas después del caos ferroviario que dejó atrapados a más de 300 pasajeros del AVE Madrid-Málaga, la tormenta se trasladó del tren al aire. La Terminal 4 Satélite del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas vivió este lunes una mañana de colapso absoluto: miles de viajeros, tanto de vuelos nacionales como internacionales, se quedaron en tierra debido a interminables colas en los controles de pasaportes, que llegaron a saturar completamente el sistema.
Según fuentes conocedoras de la situación, el problema comenzó alrededor de las 11:00 horas, coincidiendo con el pico de salidas de vuelos de largo recorrido. El tiempo medio de espera en los controles superaba la hora, y la tensión crecía al ritmo de las colas que serpenteaban por la terminal. Las mismas fuentes indicaron que las incidencias ya se venían notando desde la jornada anterior.
Sumemos colapso de la T4 en Barajas al colapso de AVE. Porque, después de pasar todo el día en un tren parado sin aire acondicionado ni comida, correr por el aeropuerto es mi plan ideal.
60 pasajeros no llegaron a nuestro vuelo por quedarse en el control.
Gracias, España. pic.twitter.com/WZWrHmYpXp
— Rosa María Gaya (@rmgaya) July 2, 2025
El origen del caos, según fuentes policiales citadas por Efe, fue un fallo puntual en el sistema informático de acceso a las aplicaciones que utiliza la Policía Nacional para el control de pasaportes. Esta caída tecnológica coincidió, en el peor momento posible, con una alta concentración de vuelos, lo que agravó aún más la situación.
Desde Aena señalaron que trabajaron “de forma coordinada” con la Policía para intentar mantener el flujo de pasajeros y evitar un colapso total. Mientras tanto, el Ministerio del Interior desmintió que el dispositivo policial estuviera bajo mínimos. Ante rumores que hablaban de solo cinco agentes en la zona de control, el Ministerio aclaró que había operativas 16 cabinas, cada una con dos agentes, lo que supone más de 30 efectivos desplegados.
Lo que sí admitió el Gobierno es que la avería no se resolvió hasta las 15:00 horas, lo que implica que el sistema estuvo caído durante al menos cuatro horas.
La Mesa del Turismo no tardó en alzar la voz. En un comunicado crítico, su presidente, Juan Molas, denunció que lo ocurrido no fue un hecho aislado ni un accidente imprevisible, sino “una negligencia reiterada del Ministerio del Interior”, y lamentó que cientos de viajeros en tránsito hayan perdido sus vuelos en lo que calificó de “espectáculo caótico impropio de un aeropuerto internacional de primer nivel”.
Este nuevo episodio se suma al bochorno vivido un día antes en la red ferroviaria, cuando una avería en la catenaria dejó a más de 300 personas atrapadas durante 14 horas en Villaseca de la Sagra (Toledo). Pasajeros relataron escenas angustiosas: pánico, altas temperaturas, falta de asistencia e incluso la obligación de pagar por el agua.
Y en medio de todo, el Gobierno vuelve a insinuar la sombra del sabotaje. Esta vez no fue el ministro de Transportes, Óscar Puente, sino la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, quien mencionó la posibilidad. Lo hizo de forma informal, en una conversación previa a una reunión entre PSOE y Sumar, cuyas palabras fueron captadas por las cámaras.






