El misterio de la liquidación presupuestaria o sólo se trata de la ocultación política de las locuras presupuestarias que se cometieron en 2024 y que ahora hay que disimular como sea

Ya sé que soy un pesado pero estamos para eso. Este periódico tiene clara su línea editorial y la exigencia política es el primer objetivo de ella.
Y es que, a estas alturas de 2025 y mientras la alcaldesa Paloma Tejero sigue vendiendo discursos de excelencia y chuminadas voladoras, el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón aún no ha liquidado el Presupuesto de 2024. Sí, han leído bien, de 2024. Estamos en junio de 2025 y ni rastro de un documento que, por ley, debería haberse cerrado antes del 1 de marzo.
En El Correo de Pozuelo llevamos meses denunciando que algo huele muy mal en la gestión económica del Consistorio. Y cada día que pasa sin liquidación, el hedor se hace más insoportable.
¿Por qué no se publica, alcaldesa?
¿Qué temen que veamos?
¿Será que el supuesto “éxito de gestión política” que tanto proclama y vende la señora Tejero en estos dos años de gobierno no resiste el menor análisis contable?
El presupuesto de 2024, aprobado por más de 134 millones de euros con promesas rimbombantes de modernización y seguridad, está hoy sumido en el más absoluto misterio.
Lo único cierto es que ni se han ejecutado partidas clave, ni se han publicado los contratos menores de diciembre, ni hay explicación oficial convincente.
Nada. Solo silencio.
Bueno, no del todo. Porque la concejala de Hacienda, Lucía Molares (esa política paracaidista de las mil caras) ha tenido el descaro de escurrir el bulto culpando a una funcionaria enferma (la titular del Órgano de Contabilidad). Un acto de mezquindad política que la define bien. Esta señora es más retorcida, con su cara de ángel, que un trapo de cocina.
Ya lo criticamos en su día pero es bueno recordar tal indignidad política para que no se le olvide a los que pagan la falla…
¿De verdad pretende esta señora hacernos creer que la ausencia de una trabajadora justifica que una administración como la de Pozuelo no cumpla con una obligación legal esencial?
¿No hay sustituciones en el Ayuntamiento de Pozuelo?
¿No hay responsables?
¿Nadie más sabe firmar?
¿Nadie ha asumido funciones durante su baja?
¿Nadie es capaz de llamarla al orden…?
Y, si esta es la única excusa que tienen que dar, diré que no solo es pobre sino que es una indecencia. Una indecencia que deja entrever que Molares tiene algo que ocultar.
¿Qué pasa con las facturas impagadas que dejó la ex alcaldesa Quislant y que se intentaron tapar en 2024 con Reconocimientos Extrajudiciales de Crédito.
¿Cuántos millones sumaban?
¿Se ejecutaron legalmente o todo fue una capa de alquitrán que todo lo tapa y ahora es difícil de cuadrar porque todo se ha vuelto pegajoso y negro?
¿Quién va a firmar la liquidación?
¿El de la pajarita y cara de susto?
Pero lo cierto es que, estamos a mediados de junio y el Gobierno municipal está moviendo con fuegos artificiales un presupuesto de 2025 de 170 millones de euros sin saber qué se arrastra de 2024. Y eso es muy grave.
Todo es pura propaganda. Venden cifras grandilocuentes mientras entierran los datos del año anterior. Y lo hacen con la seguridad de quien sabe que nadie les exige cuentas, salvo este medio, claro, porque quien se las exige lo hace en pregunta escrita y respuesta escrita que no se recogen ni en el Acta del Pleno o se recogen torticeramente.
Lo peor es que la alcaldesa guarda silencio. Un silencio cómplice que avergüenza a cualquier demócrata. Porque esto no es un asunto técnico ni un error administrativo. Esto es una forma de gobernar con oscurantismo, con arrogancia y sin respeto alguno por los vecinos, que son quienes pagan cada euro de ese presupuesto que ahora nadie quiere explicar.
A veces pienso que lo que ocurre es que es verdad que no quieren publicarla. Porque publicar es dar la cara. Y este gobierno parece empeñado en esconderse dejando pasar el tiempo por si se nos olvida.
Y mientras tanto, en Pozuelo hay quien espera. Espera que alguien dé la cara, que alguien asuma responsabilidades, que alguien diga la verdad.
Pero aquí, por lo visto, la verdad está enferma. Como la funcionaria a la que han señalado sin pudor para tapar su propia ineptitud.
Y es que quién vota forasteras corre el riesgo de que todo les dé igual y que solo vivan para salvar el culo…
Tras la legislatura, vuelan como las mariposas…
Juan Manuel Sánchez






