Lo nunca visto: El PSOE de Madrid arremete contra la presidenta Ayuso por permitir preguntas de todos los periodistas en sus ruedas de prensa. Oscar López, sin duda, ha perdido la cabeza

En medio del debate abierto en el Congreso de los Diputados por los periodistas que incomodan a la izquierda, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha posicionado claramente a favor de que los profesionales de la comunicación puedan ejercer libremente su labor.
Así lo demuestra en cada una de sus ruedas de prensa, en las que permite preguntas de periodistas de cualquier medio de comunicación y, este martes, no fue una excepción. Tras el Consejo de Gobierno celebrado ayer de forma extraordinaria en la presa de El Atazar, la jefa del Gobierno autonómico, al término de su intervención, lanzó, como es habitual en ella su característico: «¿Alguna preguntilla?».
Además, en esta ocasión, después de que el día anterior, el PSOE y sus socios dieran el primer paso para reformar el Reglamento de la Cámara Baja para establecer una serie de sanciones para determinadas actuaciones por parte de los periodistas acreditados en el parlamento, Ayuso añadió: «Aquí todos los periodistas pueden preguntar y son bienvenidos, no expulsamos a nadie, ni los dejamos fuera por incómodas que sean sus preguntas».
Unas declaraciones que no han gustado a los socialistas madrileños, capitaneados por el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, quienes han acusado a la presidenta madrileña de situarse siempre «en el lado incorrecto de la historia».
Ayuso siempre en el lado INcorrecto.
Ahora apoyando a los agitadores que boicotean el trabajo de los periodistas. pic.twitter.com/LKf7jzOjlX
— PSOE Madrid (@psoe_m) May 21, 2025
«Ahora apoyando a los agitadores que boicotean el trabajo de los periodistas», añadieron en su perfil oficial de la red social ‘X’.
Una postura que no es de extrañar después de la defensa acérrima que hizo el martes el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, de la reforma del Reglamento para censurar a periodistas incómodos, a los que calificó de «enemigos de la democracia» y «apóstoles del odio» que «constituyen un peligro para nuestro modelo de vida en común».
López explicó que la reforma pasa por establecer un régimen sancionador para impedir «ciertas conductas y actitudes, ciertas amenazas y acosos, ciertas presencias de algunos pseudoperiodistas que están permanentemente perturbando y boicoteando con métodos absolutamente antidemocráticos».
Sin duda, Oscar López ha perdido la cabeza.






