El Pueblo Existe denuncia la gestión de Tejero que ha convertido a Pozuelo en un laboratorio de despropósitos que muy pronto tendrá consecuencias políticas a favor de la Oposición

Pozuelo de Alarcón, el municipio con mayor renta per cápita de España, vive hoy sumido en un clima de desconcierto, indignación y desgaste institucional provocado por la cuestionada gestión de su alcaldesa, Paloma Tejero.
Lo que prometía ser una etapa de modernización y buena administración se ha tornado en un experimento fallido de políticas autoritarias, decisiones caprichosas y opacidad sistemática.
Desde su llegada al poder, Tejero ha encadenado una larga serie de decisiones erráticas que han minado la confianza ciudadana y generado fracturas con funcionarios, vecinos, sindicatos y hasta con su propio partido.
Lo que podría parecer un simple desajuste administrativo se ha transformado en una grave crisis de gobernanza.
En apenas dos años de gobierno, la dirigente popular ha acumulado una larga lista de decisiones polémicas, que empiezan a desgastar la imagen del que fuera considerado el municipio más próspero de España.
Una gestión marcada por la opacidad
El primer gran golpe a la credibilidad del actual gobierno llegó con el escándalo de las facturas impagadas: cerca de 4 millones de euros en compromisos sin abonar.
La interventora municipal, María del Carmen Miralles, fue clave al fiscalizar las cuentas hasta que, en un movimiento interpretado como represalia, fue forzada a jubilarse anticipadamente. Una decisión que generó alarma incluso fuera del municipio y despertó dudas sobre la transparencia en la gestión de los fondos públicos.
Ruptura con los sindicatos y tensión laboral
La relación del Ayuntamiento con sus trabajadores tampoco atraviesa su mejor momento. Los principales sindicatos han abandonado la Mesa General de Negociación acusando al gobierno local de bloquear cualquier intento de diálogo y de incumplir compromisos básicos como la regulación del teletrabajo o la equiparación salarial entre funcionarios. La desafección interna se refleja ya en una Administración cada vez más desmotivada y desconectada.
Urbanismo polémico y proyectos sin consenso
El urbanismo se ha convertido en otro frente de conflicto. La tala de árboles en Montegancedo, la insistencia en construir un recinto ferial en zonas residenciales ha generado rechazo vecinal. A esto se suma el intento frustrado de levantar una plaza de toros, que movilizó a colectivos sociales y ambientales por su alto coste y escasa justificación cultural.
Eventos mal gestionados y decisiones arbitrarias
La gestión de eventos municipales también ha sido caótica. El concurso “Pozuelo de Tapas” de noviembre de 2024 sigue sin resultados ni entrega de premios, pese al esfuerzo de los hosteleros participantes. La fiesta de Nochevieja organizada por el Ayuntamiento ha sido señalada por su presunta falta de permisos y deficiencias legales, empañando lo que debió ser una celebración comunitaria.
Especial malestar causó el cambio unilateral del recorrido de la tradicional Cabalgata de Reyes, que dejó fuera a barrios históricos sin justificación clara. A ello se suma la introducción de una nueva tasa de basuras, impuesta sin una explicación convincente y con nula mejora en los servicios.
Desafección ciudadana y reacción vecinal
Medios como El Correo de Pozuelo, creadores de contenido como Pozuelo en Marcha y El Pueblo Existe han denunciado de forma constante lo que consideran una gestión autoritaria y alejada de las necesidades reales del municipio. El hartazgo comienza a traducirse en movilizaciones, comunicados y campañas de información ciudadana.
Un futuro incierto
Pozuelo de Alarcón atraviesa un momento de creciente malestar. La sensación entre muchos vecinos es que el Ayuntamiento ha dejado de gobernar para la mayoría.
Mientras tanto, la Oposición comienza a ganar terreno en la calle y en la opinión pública.
La pregunta es inevitable: ¿cuánto más puede resistir este modelo de gestión sin consecuencias políticas?
Juan Pozuelo, de El Pueblo Existe






