Postureo: Los alcaldes de Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Las Rozas y Majadahonda se reúnen con la “Plataforma por el cierre de la M-50” para hacerse una foto y publicarla

No digo que sea una tontería (aunque lo es) que los alcaldes de Pozuelo de Alarcón (Paloma Tejero), Boadilla del Monte (Javier Úbeda), de Las Rozas (José de la Uz) y de Majadahonda (Lola Moreno) no se reúnan con dos dirigentes de la Plataforma por el cierre de la M-50. Cada uno de libre de hacer lo que quiera pero todo huele a humo porque ninguno de los cuatro tiene competencias sobre la M-50. Y por Pozuelo, ni pasa.
Reunirse, se pueden reunir. Pero la reunión se convierte en un alarde de oportunismo político publicando la foto.
¿De verdad era necesario publicar la foto o, simplemente, es un farol y nuevo desprecio a los vecinos de los cuatro municipios y me da igual quien la haya filtrado?
La M-50, el cinturón de 85 kilómetros que descongestiona el tráfico de Madrid y su área metropolitana, lleva varias décadas inacabada. Su trazado en herradura está abierto por el norte y sería bueno que se cerrase pero la cosa no va de alcaldes.
Ciertamente, la “Plataforma por el cierre de la M-50” propone una solución: Tres túneles para conectar la A-1 con la M-607 (2,6 km bajo la Dehesa Boyal), la M-607 con la A-6 (1,8 km bajo Las Rozas) y un tercero de 11 km bajo El Pardo, con un coste de unos 3.500 millones de euros. 3.500 millones de euros, repito. Wow.
Una pasada de millones a los que no llegan las cuatro ciudades ni poniendo a su disposición sus presupuestos totales durante ocho ó diez años.
Es un plan ambicioso, qué duda cabe, y está muy bien que estos cuatro alcaldes lo apoyen pero de eso a publicar la foto y reseña como si pudieran hacer algo es una tomadura de pelo.
Postureo de manual.
Esta reunión no fue más que un montaje para que los alcaldes se colgaran la medalla de “preocupados por la movilidad”. Sin competencias, sin capacidad de decisión y, en el caso de Pozuelo, sin siquiera una conexión directa con el problema, la presencia de los alcaldes en el encuentro es tan útil como un cenicero en una moto.
La Plataforma, que lleva años peleando por una causa legítima, vaya, pero estos alcaldes pintaban menos que La Tomasa en los títeres.
Por supuesto, nuestros ediles no ofrecieron ideas ni plantearon estrategias conjuntas ni prometieron presionar al Gobierno con algo más que palabras. Se limitaron a escuchar, posar y venderse o aceptar la venta.
Este circo de gestos vacíos es una bofetada a los ciudadanos que lidian a diario con los atascos en la M-607 o la A-6 y ya vale. Si los alcaldes quisieran de verdad marcar la diferencia, podrían liderar una campaña coordinada de presión al Gobierno o movilizar a sus municipios para visibilizar el problema. Pero eso implica esfuerzo y desgaste político (y menos sin permiso), no solo una cámara y un post de Instagram.
En resumen, la reunión con la “Plataforma por el cierre de la M-50” fue solo un ejercicio de autobombo descarado.
Mientras los atascos asfixian el noroeste de Madrid y el proyecto de cierre sigue en el limbo, estos alcaldes prefieren el destello de una foto vacía a la tarea de buscar soluciones reales. La M-50 necesita acción, no figurantes.
El Gobierno de España tiene la responsabilidad, y estos ediles, sin competencias ni compromiso serio, solo están de paso para el selfie.
Juan Manuel Sánchez






