El Ayto de Pozuelo de Alarcón se ha convertido (gracias a los listos que vinieron creyendo que aquí los perros se ataban con longanizas) en un pozo sin fondo de opacidad y de desprestigio

El Gobierno de Paloma Tejero no solo ha convertido las cuentas del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón en un caos indescifrable sino que parece empeñado en enterrar cualquier rastro de transparencia.
Lo venimos diciendo hace tiempo: Las finanzas municipales son un desastre clandestino.
Y ahora con el cese de la interventora María del Carmen Miralles (gran causante de este estropicio) no se hace más que alimentar la sospecha de que el agujero es más profundo de lo que nos atrevemos a imaginar. Y, encima, la torpe alcaldesa la ha cesado sin tener claro su sustituto. O, al menos, no se conoce y ese es otro descoloque increíble.
Y es que lo que en la legislatura pasada podía pasar por una torpeza política, hemos tenido la mala suerte de que ha mutado en algo mucho peor: Un ataque directo al prestigio de Pozuelo, ese que tanto costó construir y que Quislant y Oria ya se encargaron de dinamitar.
Esto no es solo una vergüenza, es una traición a los votantes del PP en las últimas elecciones municipales de 2023.
Nadie debería llegar al poder prometiendo salvar un ayuntamiento a lo loco, sin tener pajolera idea de lo que había y solo en la creencia de que en Pozuelo los perros se atan con longanizas para, lógicamente, hundirlo aún más. Y sin asumir responsabilidades.
Y vuelvo a poner como ejemplo de tanto desatino, un dato muy simple: El Periodo Medio de Pago a Proveedores (PMP), ese indicador básico que mide cuánto tarda el consistorio en saldar sus deudas con quienes le mantienen a flote, es un misterio.
No solo deben estar mal las cuentas sino lo siguiente.
Salvo el PMP de 2023 y hecho de manera chapuza (en septiembre fue de 120,8 días de media), ni un solo dato de 2024. El Ministerio de Hacienda lo exige, la Ley Orgánica 2/2012 lo manda, pero Pozuelo, con sus impuestos altísimos y su “aura de grandeur”, lo desprecia sin pudor.
De los datos de 2025, ni hablamos: A este paso, será un milagro si alguien se entera de algo.

El PMP no es un tecnicismo para contables. Es un dato político muy significativo. Es el tiempo que un proveedor (a menudo un autónomo o una pyme sin músculo para negociar) tiene que esperar para cobrar por su trabajo. La ley dice 30 días, con intereses y compensaciones si se falla. Pero, en Pozuelo, no solo no se paga a tiempo, es que ni siquiera se molestan en decir cuánto tardan para justificar, políticamente, la barbaridad de 170 millones de euros de ingresos que tiene previstos el Presupuesto 2025 del Ayuntamiento.
Nos estamos asando pero, en lugar de apagar el fuego, le echamos más madera. Es increíble.
Hay quien asegura que se está tardando en pagar por encima del año. De 365 días… Una vergüenza.
Lógicamente, aparte de vergüenza, es un desprecio flagrante a quienes sostienen el día a día del municipio. Un insulto a los que pagan religiosamente sus altos tributos esperando que el Ayuntamiento cumpla.
Y no, no hay excusa: Aunque la Ley de Morosidad no tenga sanciones directas, su incumplimiento destroza la credibilidad. El Gran Pozuelo de Alarcón, que presume de ser un referente en tantas cosas relacionadas con el dinero, retrata a su Ayuntamiento como un moroso sin ningún tipo de retraimiento.
Esto no es un desliz. Es un escándalo en toda regla. No publicar el PMP no es un olvido administrativo, es una decisión deliberada de ocultar lo que no quieren que se sepa. Como tantas otras cosas.
¿Qué pasa con las cuentas?
¿Tan mal están las cosas que ni se atreven a mostrar cuando van pagando las facturas?
Con Quislant y Oria, Pozuelo ya tocó fondo; con Tejero, el fondo se ha convertido en un abismo. Más descontrol, más opacidad y cero explicaciones.
Los proveedores esperan, los ciudadanos pagan y el Gobierno municipal se lava las manos y trata de engañar ocultando datos…
Si esto no es meter al Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón en descrédito, que alguien me explique qué es.
Pozuelo no merece esto, pero parece que a este Gobierno y al PP de Madrid le da exactamente igual.
Y, señores, en política, cuando uno es impotente para solucionar una situación como esta se dimite y Punto Pelota.
El problema es que los posibles sustitutos de Tejero no ofrecen ninguna garantía.
Cuando se planifica mal una lista electoral, pasan estas cosas.
Así que no queda más remedio que aguantar cuatro años. Ya solo quedan dos. Bueno, año y medio.
Suficiente, en cualquier caso, para dejar esta ciudad como un solar.
Amén.
El Capitán Possuelo






