Causa principal del fracaso político de Paloma Tejero: Nadie le explicó en el PP que en Pozuelo lo único que no se puede hacer es tocarle “los centros” a los vecinos y, encima, fardar de ello

El artículo que publicó El Correo de Pozuelo hace unos días sobre la toma de control del Gobierno y del PP de Pozuelo por parte del PP de Madrid y que muestra, con claridad meridiana, el fracaso político de Paloma Tejero como alcaldesa de Pozuelo está teniendo una difusión extraordinaria…
Pocos artículos de los publicados en este periódico están teniendo tanta difusión como éste…
Y es normal. A fin de cuentas, estamos a mitad de la legislatura y el PP de Madrid la da por terminada. A partir de ahora, todo serán minutos de la basura. Como en el baloncesto.
Ya está todo el pescado vendido. Y eso que apenas se ha cumplido el 30% del programa electoral con el que Tejero presentó su candidatura a alcaldesa de esta ciudad…
Un día de estos haremos un recuento pero, salvo pequeñas chuminadas, en todo lo grande ha fracasado o ha hecho lo contrario.
Hoy, no voy a entrar a relatar aquí y ahora todos los fracasos habidos. No. Ya los hemos contado muchas veces. Hoy solo voy a analizar brevemente la causa principal de ese fracaso por aquello de “Causa causae est causa causati”, aquel aforismo de Santo Tomás de Aquino que Macarena traduciría como “Causa de la causa es causa del mal causado”. (Seguro que también sabe latín)
Y la causa de la causa del fracaso político de Paloma Tejero habría que buscarlo en el PP de Madrid: Nadie le explicó que el Gran Pozuelo de Alarcón era un municipio muy peculiar. Qué aquí podía ganar las elecciones una cabra (como decía Manuel Martín Ferrand, vecino de esta villa) pero que su transformación no podía llevarse a cabo tocándole “los centros” (que diría la Piquer) a los vecinos y, encima, presumir de ello…
Nadie se lo dijo a Tejero. Tal vez porque no lo sabían. Entre otras cosas porque Pozuelo de Alarcón hace años que no le interesa al PP de Madrid. O al PP de España. Da igual. Es pan comido.
Y Paloma Tejero, aparte de no conocer a los políticos que le acompañaban en las listas y creer que en Pozuelo se atan los perros con longaniza, hizo todo lo contrario que debió hacer.
De hecho, se dedicó a cabrear a los vecinos desde el minuto 1 de su gestión. Y a proponer cosas de oídas. Porque yo lo valgo. Sin analizar. Sin preguntar. Sin estudiar. Y se vino arriba.
“Yo soy la alcaldesa de Pozuelo y tú no y yo voy a trasformar esta ciudad porque soy la pera limonera”. Error de base.
Y se lanzó a transformar la ciudad como si fuese una ciudad del Sur o del Oeste de la Comunidad. Tejero la desconocía de todas-todas porque su paso por Pozuelo en tiempos de Quislant fue un reguero de lágrimas. Pintaba entonces menos en el Ayuntamiento que Antolínez pinta ahora. Y poco a poco, error tras error, fue enfadando a los vecinos. Prodigioso. A todos los vecinos.
Tejero no sabía ni sabe qué ciudad quiere. No conoce la idiosincrasia de Pozuelo ni le ha interesado conocerla y solo ha ido tirando golpes a su sombra como un boxeador grogui y, además, sin dinero. Con una idea política de la colaboración público-privada de la que los vecinos de esta ciudad saben mucho…
Si andará perdida esta mujer que se ha llegado a reunir tres veces con promotores para transformar la ciudad y esta ciudad está transformada desde hace muchos años o para construir vivienda barata a tutiplén sin siquiera pararse a pensar por qué, políticamente, se ha construido tan poca. Lo he contado muchas veces.
Con esto, no quiero decir que no se haga vivienda pública, quiero decir que hay que darle una vuelta política y analizar despacio su por qué ya que, en Pozuelo, todo tiene su aquel. Pero Paloma tenía prisa. Y las prisas solo son buenas para los ladrones, los toreros y los malos políticos. Y Tejero ha sido una mala política tirando a irreflexiva. Y eso se paga.
Nadie le dijo que en Pozuelo no se pueden pisar callos a los vecinos ni aún con 17 concejales. Que aquí vive gente con mucha influencia. Nadie le dijo nada. Y ahora lo está pagando. El PP de Madrid, que fue la causa del mal causado, viendo su pésima gestión echó cuentas y quiere recoger velas. Piensa que el Gran Pozuelo de Alarcón se le puede escapar de las manos y ha decido tomar el control. Agrupación, incluida, que no es ni la sombra de lo que fue.
Tejero tenía dos legislaturas para hacer muchas cosas y se ha quedado en apenas media.
Le dieron la ciudad bicoca de la Comunidad de Madrid pero no le dijeron que era una ciudad peculiar en la que no debería tocar los cojones a los vecinos. Y Tejero no ha parado de hacerlo.
Amén.
El Capitán Possuelo






