A propósito de la nueva estética de Pozuelo que refleja un gobierno municipal que no vive ni conoce la ciudad y que solo quiere mantener su sillón para darse a la fuga en un par de años

Por fin, tras 20 años de promesas vacías, el gobierno municipal del PP en Pozuelo ha cumplido: ¡Tenemos nuestra propia Macrofiesta en nuestro propio recinto ferial! La actual alcaldesa Paloma Tejero (tan desconocida como su gestión) prometió un recinto que sería el orgullo del municipio y lo ha hecho, cubriéndolo de gloria poligonera. Es la nueva estética del Gran Pozuelo de Alarcón.
Es lo que toca.
A cambio de esta barbaridad, lo único que ha logrado ha sido destrozar la zona de la Avenida de Europa con un caótico y ruidoso espectáculo improvisado que recuerda más a las fiestas de un pueblo de la España profunda que a un lugar de renombre cultural y social. Ahora, Pozuelo está sembrado de ferias navideñas de mal gusto, horteras y sin un ápice del estilo unificado que merece, transformando nuestra ciudad en un gigantesco y permanente parque de atracciones vulgar y pueblerino.
Pozuelo, hace 20 años era un referente en urbanismo y sinónimo de excelencia cultural, educativa y medioambiental, ahora es un desfile de luces estridentes, tiovivos baratos y una estética que refleja un gobierno municipal que no vive ni conoce Pozuelo, y que solo le importa mantener su sillón para darse a la fuga dentro de un par de años.
El prestigio de Pozuelo se diluye. Tras años de apatía y falta de visión, el PP ha convertido al municipio en una sombra de lo que debería ser.
¿Es esta fiesta improvisada lo mejor que nos pueden ofrecer?
Posiblemente, nuestros dirigentes no dan más de sí. Pero Pozuelo merece mucho más que luces navideñas sin estilo y un falso espíritu festivo.
El PP, mayoritariamente votado, se ha especializado en proyectos sin alma ni visión de futuro. Las comunicaciones, la estructura de servicios sanitarios, culturales y sociales, la seguridad, no están en las prioridades de los gobiernos municipales que nos ha ofrecido desde hace dos décadas.
Los ciudadanos merecíamos algo más que una caricatura de recinto ferial y de una macrofiesta que ni siquiera honra la identidad del municipio, mientras que la vida cultural, social y medioambiental de Pozuelo sufre el abandono.
¿Es esto lo que queremos dejar a las futuras generaciones de pozueleros?
A mi entender, ya solo es un municipio que ha pasado de liderar en calidad de vida a ser un monumento a la mediocridad, decorado con luces de neón.
¡Felicidades, PP, misión cumplida!
El Teniente Alarcón






