El Parque Forestal Adolfo Suárez necesita muchas cosas pero, posiblemente, lo que menos precise sea una reforestación improvisada, y menos aún usando a los niños políticamente

Ese uso político de los niños que constantemente hace la alcaldesa Paloma Tejero empieza a ser escandaloso. Pareciera que, políticamente, no sabe hacer otra cosa. Incluso, que cuando anda agobiada, tira de niños que le salven el trasero. La última vez fue este sábado pasado con motivo de poner el nombre de 200 niños, nacidos en 2022 y 2023, a unos árboles que se han plantado en el Parque Forestal Adolfo Suárez, en esa iniciativa trasnochada de “apadrinar un árbol”.
No voy a entrar de nuevo en criticar esa medida de apadrinar un árbol con el nombre de un niño en el Parque Forestal Adolfo Suárez. Es una vieja e, insisto, fracasada idea (De hecho, de los poco más de 1.200 de niños nacidos entre los años 2022 y 2023 solo se han inscritos 200) y ya la hemos criticado varias veces…

(Aún se desconoce oficialmente, cuántos nacieron en 2023)
Pero allá cada cual con sus prioridades políticas. Y si carecen de imaginación, que sigan apostando por estas formulas fracasadas que así les lucirá el pelo…
En cualquier caso, a mí lo que me preocupa es que a Tejero, con el Parque Forestal Adolfo Suárez abandonado, solo se le ocurra hacer una reforestación que, posiblemente, sea lo que menos necesite. Y menos aún con un contrato improvisado y raro: Se publicó el día 8 de noviembre de 2024 en la Plataforma de Hacienda…

O sea, se publicó el día 8 de noviembre de 2024 y la acción se llevó a cabo el día 9 de noviembre. Se ve que era una cosa pensada y trabajada… Es más, se les ocurrió el día 4 de Noviembre de 2024: El lunes se pensó, se subió a la Plataforma el viernes y, el sábado, los niños sembraron los árboles. Acojonante.

Y, además, una cosa baratita pero fantástica para explotar publicitariamente. Qué pobreza política…
Se ve que Tejero y sus “Maris” gobiernan al día. La previsión no existe en su vocabulario político.
Es cierto, y termino, que ese maravilloso y envidiado parque forestal necesita muchas cosas. Entre ellas que reviertan ese brutal aparcamiento de cemento, presuntamente ilegal, y que tanto avergüenza a los vecinos.
Lo hemos contado también muchas veces pero recordaré que, incomprensiblemente, Susana Pérez Quislant lo llamó aparcamiento medioambiental, siendo exactamente lo más anti medioambiental del mundo. Y lo hemos demostrado.
O entre otras cosas, también ese Parque Forestal necesita que devuelvan todo su esplendor a las lagunas. Pero no que digan que lo van a hacer, como se viene anunciando en los últimos presupuestos, sino que lo hagan.
Y, de paso, que publiciten su existencia porque las tres cuartas partes de los vecinos de Pozuelo ni lo conocen ni saben dónde está. No hay ni una sola indicación para ir a él.
Pero eso sí sería política medioambiental seria y no es el caso.
Esto de los niños huele a demagogia pobre e improvisada.
Manolo Pérez






