A propósito del conato de alarma social que se ha producido en Pozuelo por el cierre de dos centros ocupacionales de personas con discapacidad intelectual y todo resultaba raro

Pongamos un poco de luz a una alarma social que se ha producido entre la Semana de Dolores y la Semana Santa y que, afortunadamente, no hubo que esperar a la Semana de Gloria o de Pascua Florida para que se solucionase…
Y digo que pongamos algo de luz porque, de entrada, todo fue muy raro y su solución tan inesperada como esplendorosa a algo tan delicado.
Hablo del cierre de la Residencia con Centro Ocupacional Avantos y del Centro de Día y Residencia Almanzor, ambos locales ubicados en Pozuelo, y cuya empresa administradora había tomado la «decisión unilateral» de cerrarlos… Una decisión, en principio, tan sorpresiva como sensible ya que dejaba, teóricamente, a 139 usuarios con discapacidad intelectual en la calle… Y, como es natural, a sus 65 trabajadores también…
Pero todo era muy raro… Demasiado raro. No era normal que una empresa solida en ese sector, como Servicios Sociales Habilitadores SL, decidiese, de pronto, cerrar los centros que tiene en Pozuelo… Y menos en fechas tan señaladas. Y, además, que ese gran problema social se solucionase en días. En apenas cinco días, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales lo resolvió. Coño, que cosas… Eso se llama eficacia.
Todo era muy raro, insisto.
Y muy raro porque, según pude saber, la noticia que publicó Europa Press procedía de la propia Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid… Como si quisiera lanzar la noticia del problema cuando ya tenía la solución al mismo… Es una vieja técnica política.
Pero como El Correo de Pozuelo estaba cerrado por trabajos de actualización en su estructura interna debido a los ataques y problemas de todo tipo que hemos sufrido a lo largo de sus 10 años de vida, me puse a investigar… Tenía tiempo…
Dicho esto, vayamos por partes que diría Jack El Destripador…
Empezaré diciendo que Servicios Sociales Habilitadores SL, la empresa que gestiona los centros de Pozuelo tiene un contrato con la Comunidad de Madrid “que tiene por objeto la determinación de las condiciones de la gestión de los servicios públicos de “Atención a personas adultas con discapacidad intelectual en Centro Ocupacional, de Formación, Oportunidades e Inserción Laboral” (COFOIL).
Las plazas adjudicadas en el presente Acuerdo Marco, una vez concertadas en virtud de los contratos que de él se deriven, quedarán integradas dentro de la Red Pública de Centros de Atención a personas adultas con discapacidad, dependiente de la Dirección General con competencias en materia de atención a personas con discapacidad (en adelante, la Dirección General), de la Consejería de Familia, Juventud y Política Social (la Consejería)”.
Cuento esto para dejar claro que Pozuelo de Alarcón no tenía nada que ver en el tema, salvo que el edificio de los dos centros estaba en esta ciudad. Y lo digo porque, como la noticia era muy escandalosa, hubo quien jugó tácitamente a amarillear con la ciudad más rica de España y con unos empresarios desalmados. Nunca más lejos de la realidad. Y ya vale.
Dicho esto, tengo que contar que Servicios Sociales Habilitadores SL ya había quejado varias veces a la Comunidad Madrid a causa del dinero real que recibía debido a que las actualizaciones económicas de los acuerdos marco se llevaban a cabo cada 4 años y que hacían insostenible su viabilidad empresarial.
Un hecho que ya denunció Juan Agudo, presidente de AEMED (Patronal Madrileña de las Especiales Dificultades) en una comparecencia en la Asamblea de Madrid para denunciar la situación que estaba viviendo el sector de la atención a personas con discapacidad intelectual y dar a conocer los riesgos que amenazaban a las familias de los usuarios de las residencias.
Hablo de mediados de febrero de 2023.
Agudo ya dijo, en aquella comparecencia, que el déficit existente en aquel momento era de 70.000.000 € en todo el sector de atención residencial a personas con discapacidad intelectual.
Es más, afirmó que si la Consejería de Familia, Juventud y Política Social no ponía remedio a aquella situación, muchas entidades se verían forzadas a cerrar sus puertas dejando de prestar sus servicios a las personas con discapacidad intelectual.
Un año después, la situación en los dos centros de Pozuelo, como había predicho Agudo, era insostenible y Servicios Sociales Habilitadores SL anunció a la Consejería que cerraría dichos centros pozueleros el 31 de mayo. Fecha límite.
La Consejería de Familia, Juventud y Política Social, que había pasado de todo, se vio entonces obligada a buscar soluciones, especialmente, para las personas afectadas porque se le avecinaba un escándalo mayúsculo.
Y fue entonces, tras encontrar dichas soluciones, cuando presuntamente filtraron el tema del cierre de las residencias de esta villa. Y muchos medios aprovecharon la noticia. Y amarillearon. Era muy fácil. Incluso, la noticia se aprovechó políticamente en la propia ciudad: 139 usuarios con discapacidad intelectual se quedaban en la calle en el Gran Pozuelo de Alarcón y el Gobierno de su Ayuntamiento no hacía nada. Curioso.
Y, eureka, poco más de 90 horas después de estallar el problema (y cuando tenía de margen más de 40 días) se encontró dicha reubicación. Qué efectividad, oiga.
Y, además, en los próximos días se anunció que se procederá a contactar a las familias para comunicarles individualmente el centro asignado para la recolocación de su familiar, tratando, por cierto, la reubicación del grupo de convivencia para «evitar cualquier alteración del día a día de estas personas vulnerables», con el que tanto se amarilleó.
Caso cerrado. Pozuelo de Alarcón no tenía ninguna culpa tampoco en el problema pese a que se utilizase torticeramente su nombre.
Debo decir, en este momento, que solo el 10% de las 139 personas afectadas vive en Pozuelo. Vienen, incluso, de Rivas-Vaciamadrid.
En cualquier caso, bienvenida sea la solución del problema… Bien está lo que bien acaba aunque creo que era un problema vicario, esa curiosa palabra que tan de moda está ahora, pero hubo quien se precipitó tomando, insisto, el nombre de Pozuelo en vano.
Como en tantas cosas y en tantas veces.
Y ya vale, insisto.
Amén.
El Capitán Possuelo






