El infantiloide Manteo del Pelele, que una asociación cultural intenta mantener, carece de futuro salvo que manteen a un concejal, cosa imposible, porque perderían la subvención

Estimado Capitán:
Le escribo con un cierto desánimo tras volver a ver el pasado sábado el Manteo del Pelele que tan afanosamente trata de mantener vivo la Asociación Cultural La Poza.
Ya escribí sobre ello el año pasado en El Correo de Pozuelo y si este año insisto es porque si estas son las tradiciones pozueleras que hay que mantener, me borro.
Y lo digo apesadumbrado.
Ver un año más el inútil esfuerzo que han hecho los miembros de la Asociación Cultural La Poza por mantener el Manteo del Pelele para que luego pase desapercibido para la inmensa mayoría de los vecinos de esta ciudad es una pena… No quieren darse cuenta de que Pozuelo de Alarcón ya es otra cosa. Mucho mayor que el Centro de Pozuelo. Y esa “tradición” para inmensa mayoría de pozueleros carece de interés. No tiene vida.
Y digo sin vida y sin interés porque no hay ningún tipo de percha en la que sostenerlo. Se mantean unos peleles sin ninguna razón de ser. Y si no hay una razón de ser, pierde atractivo y se convierte en anodino…
Y es que no se entiende por qué, en Pozuelo, se celebra el Manteo del Pelele en esta fecha y no el domingo de Resurrección o en Carnaval que era lo tradicional ya que representaba el castigo y el escarnio a Judas Iscariote, el apóstol que por treinta monedas vendió a Jesucristo y lo llevó a su Pasión y muerte en la cruz.
Y, lógicamente, el pelele representaba la maldad. Una maldad que había que mantear e incluso quemar para que se convirtiera en bondad.
“Los peleles, según el especialista Luis Miguel Martínez Ballestero, eran unos muñecos que hacían grupos de muchachas en la Semana Santa con trapos viejos, trozos de telas, pantalones, camisas, chalecos, calcetines y guantes.
Los rellenaban de paja, los cosían, les pintaban la cara y lograban representar a una persona, un Judas, de lo más variopinto y molón. Cuando lo acababan, lo escondían y la mañana del domingo de resurrección lo colgaban o exhibían en un balcón, por donde solía pasar la procesión.
Después, se reunían a bailarlo y mantearlo, cantando canciones y pasando unos buenos ratos. Pero… llegaban los muchachos, que estaban contemplando la escena, les ayudaban a mantear el muñeco un rato, hasta que se lo quitaban, empezaban a borriquear, a estirar de las piernas y brazos, los rompían, cada uno se llevaba un trozo de ese pelele y la calle quedaba llena de paja, que eran los despojos de esa batalla. Y ahí acababa el juego, hasta el año próximo…”
¿A quién o a quienes representa el Pelele de Pozuelo?
A nadie. Todos tienen cara de niños bonachones a los que se les «martiriza» con un manteo sin significado alguno. Eso, señores, no tiene sentido y lo único que está consiguiendo, insisto, es que esa tradición se vaya muriendo poco a poco.
Otra cosa sería que los peleles que se manteen representasen a uno o varios concejales del Ayuntamiento de Pozuelo (elegidos por un Comité o, sencillamente, por voluntad popular) y que se les identificase poniendo sus caras a los muñecos (como representantes del mal político del año en la ciudad) y se les castigase al manteo.
El morbo estaría en que se mantendría en secreto el nombre del elegido o de les elegidos. Sorpresa-sorpresa.
Y que, además, al terminar el manteo se le tirase a la pileta de La Poza, que ese día estaría llena de agua…
Ya sé que es una utopía. Lo propuse el año pasado y no se me hizo puñetero caso.
Además, sería casi un imposible llevarlo a cabo… Primero por el vergonzoso abandono de La Poza. Y segundo porque me temo que la Asociación Cultural La Poza no quiera cambiar nada porque se consideran puristas. Y, lo que es peor, perderían la subvención. Y, mira, eso sí que no…
Y, ay amigo, en qué se entretendrían entonces…
Muchas gracias, un año más por recoger mi reivindicación.
Juan Pozuelo
Postdata:
¿Porqué la celebración en honor de San Sebastián y el “Manteo del pelele” no se unen?
No tiene sentido que vaya cada cosa por su lado. Al menos, serían algunos más.





