El canto del cisne de Enrique R. Escudero: Le roba a Paloma Adrados el honor de cerrar la lista de Tejero para fardar (antes de su muerte política) a costa de perder categoría y clase

El canto del cisne, para aquellos que no lo sepan, es una frase metafórica que se refiere al último gesto, obra o actuación de alguien justo antes de la muerte o jubilación. En este caso muerte o jubilación política.
Y el canto del cisne es el que ha expelido Enrique Ruiz Escudero en la lista electoral del PP que encabeza Paloma Tejero. No tiene categoría política ni clase.
Y empiezo por el final…
Hace unos días, alguien me dijo que la lista de Paloma Tejero la cerraba Paloma Adrados y a mí no solo me erizó el cabello sino que me parecía un gran homenaje a una mujer que lo fue todo en Pozuelo y que luchó a brazo partido con un Pozuelo de Alarcón marcado por el drama.
Adrados se merecía algo así y Tejero se apuntó un gesto político y humano de primer orden. Los gestos hacen la política y éste anunciaba calor, cercanía y humanidad de la candidata.
Era algo muy bonito. Un honor. Pero…
Pero en Pozuelo siempre hay un pero… Pero cuando, ayer tarde, me llegó la esperada lista de Paloma Tejero al completo y vi, con desazón, que Enrique Ruiz Escudero ocupaba dicho último puesto se me cayeron los palos del sombrajo… Inaudito e inexplicable.
Al principio me cabreó. Era una falta de respeto brutal a una persona que en estos momentos anda delicada de salud y se lo faltaba, precisamente, el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, al que se le llena la boca de vender la humanización en la atención a los enfermos…
Después se me fue pasando. El gesto de Enrique no era más que consecuencia de su propia falsedad personal. Siempre dije que le faltaba clase por muy figurín que vistiese y muy educado que aparecieran sus gestos. Todo era postureo. Debajo hay una frialdad pasmosa.
Pero ir cerrando la lista solo era su canto del cisne. Se sabe muerto políticamente. Muerto y enterrado pero tenía que cantar una bella canción (el honor de ir último en la lista electoral del PP de su pueblo) en el momento justo antes de morir y después de haber estado en silencio durante la mayor parte de su vida en Pozuelo…
Su proceder es de una mezquindad que asusta. Ni siquiera respeta las canas. Adrados fue alcaldesa de Pozuelo. Enrique, no. Ni siquiera sabe ser agradecido. Paloma Adrados fue quien le promocionó en el PP de Pozuelo haciéndolo Secretario General. Pero ya se le ha olvidado. El solo quiere aparentar que es el Presidente de la Agrupación. Y manda. Ego sum qui sum.
Pero, Enrique, tú ya no eres nadie. Nadie. Ya no eres nadie. Ya no eres tú.
¿Te acuerdas de la canción “Garrincha” de Manolo Picón y Olga Manzano…?
Tú eres como Garrincha pero sin talento. Y de pronto Ayuso se ha llevado a la multitud.
Tiene guasa que no quisieses venir a Pozuelo a pelear por ser alcalde (como en 2003 ¿recuerdas? cuando liderabas el PADE). Pero a ti la pelea no te gusta. A ti te gusta lo taimado. De hecho, en la Agrupación de la calle Las Flores (después de ganar por imposición de Génova) no has vuelto a ganar ni una de las elecciones internas que ha habido…
Pero ahora, después de huir y meter a todos tus pelotas (incluida tu hermana) en la lista de Tejero, quieres ponerte una medallita. Sin duda, una medallita de chocolate.
A tus pelotas y a tu hermanísima los espero. Cuatro años son molto longo en el Ayuntamiento de Pozuelo. Pero que no teman solo contaré sus ridículos.
Tú, sin embargo y en el fondo, me das penas. No quisiste venir de uno pero te pones de último para rendirte a ti mismo un homenaje. Te vas (porque, en otoño, te van a mandar a freír espárragos) pero quieres rendirte un pequeño homenaje de salida.
Nunca entendí cómo habías llegado tan lejos…
Claro que podías engañar a algunos todo el tiempo. Pero no has podido engañar a todo el mundo todo el tiempo… Algo así dijo nada menos que Abraham Lincoln.
Amén.
El Capitán Possuelo






