Un informe de Fiscalía General del Estado advierte de “nuevas corrientes” radicales vascas y próximas a Bildu y asegura que es un error desarticular al CNI del País Vasco

Un informe de la Fiscalía General del Estado ha causado estupor en La Moncloa ya que advierte sobre la peligrosidad de “nuevas corrientes” separatistas vascas próximas a Bildu.
Además, la advertencia de la Fiscalía deja en evidencia la orden de Sánchez de desarticular las unidades del CNI que investigan el entorno de ETA y los independentismos vascos y catalán por no representar ya una amenaza.
Pero nada más lejos de la realidad, la Fiscalía General del Estado advierte de «nuevas corrientes» de corte separatista que han surgido y experimentado un «notable crecimiento» en el País Vasco. Formaciones que beben de la inspiración del brazo político de ETA, que ya actúan «como alternativa al proyecto de la izquierda abertzale». Se trata, dicen, del colectivo comunista Kontseilu Sozialista (Consejos Socialistas).
Destaca la Fiscalía, en el apéndice de su memoria anual dedicado a la violencia callejera en el País Vasco, el aumento de la «capacidad organizativa y movilizadora a nivel comarcal» que manifiestan los integrantes de este nuevo colectivo.
«A pesar de la disolución de ETA, las consecuencias de su actividad continúan evidenciándose», remarca la Fiscalía, advirtiendo que en 2021, respecto a la violencia callejera, «se ha constatado un repunte de actos violentos en el País Vasco y Navarra, subsumidos dentro de la violencia radical de carácter independentista».
La Fiscalía, además, advierte sobre la entrega «incompleta» del arsenal de ETA cuando anunció que abandonaba las armas, hace ya más de una década. «Ya en ese momento se pudo comprobar que los inventarios entregados por la organización terrorista no se correspondían con la realidad, evidenciando que la entrega fue incompleta y poco rigurosa, realizándose de forma precipitada y sin tener la organización terrorista un control sobre todo el armamento que estaba a su disposición».
De hecho, recuerda que «el 25 de octubre de 2021 fue localizado un zulo en una cueva del municipio de Ataun (Guipúzcoa), que contenía componentes de subfusiles, 2 granadas, cordón detonante, diversa munición, 1 emisora de radio, tornillería y placas de matrícula».
El eurodiputado del Partido Popular Javier Zarzalejos denunció esta semana ante la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, el repunte de la violencia callejera en el País Vasco, las amenazas y agresiones contra agentes de la Ertzaintza y contra afiliados y simpatizantes del PP. En esa reunión con la comisaria sueca, el eurodiputado entregó una carta en la que detalla el incremento de los homenajes a etarras en el País Vasco y en la que advierte de que, a pesar de la disolución de ETA, «las consecuencias de su actividad siguen aflorando en el presente».
«Se sigue intentando blanquear la trayectoria criminal de ETA, legitimar su violencia y humillar a las víctimas», le trasladó Zarzalejos a Johansson, citándole la memoria anual de la fiscalía general del Estado, que alerta del repunte de la violencia radical independentista.
Entre los casos que expuso se encuentran las amenazas y el acoso que sufrió el hijo de Carlos Iturgaiz, presidente del PP en el País Vasco y exeurodiputado.





