¿A quién le interesa que España se rompa?: Miramientos y reparos sobre el resultado de las elecciones catalanas, los secesionistas y el miedo a la independencia de Cataluña

Los resultados de las elecciones en Cataluña, en las que han resultado vencedores los partidos secesionistas, han hecho que muchos españoles se pongan temblorosos porque temen que los cataluñeros (los que de ser catalanes hacen una profesión) retomen sus intentos secesionistas y España se rompa. Y por lo que se ve en la prensa y los demás medios de comunicación a la mayor parte de los comentaristas políticos les ha entrado el mismo canguelo.
Están todos equivocados. Ese temblor de unos y otros demuestra que desconocen la realidad de la España. Hay por ahí un librito que habla de la Historia de Cataluña que no se cuenta. En él se trata de demostrar que de los genes de Cataluña el más destacado es el pedigüeño.
Desde siempre quienes vivían en lo que hoy es Cataluña, que ya hace más de dos mil años formaba parte de Hispania, con genes griegos y fenicios, habían comprobado que se saca más de pedir que de dar. Y si no se les daba lo que pedían se hacían pasar por desamparados y marginados. Hoy siguen siendo iguales.
Los politiqueros y los comentaristas políticos temen que los cataluñeros pidan un referéndum para lograr con él su independencia. Los políticos de verdad debieran decirles a esas gentes que su petición es falsa porque ellos, los cataluñeros saben que un catalunyexit es, además de prácticamente imposible, nefasto, casi mortal, para su propia esencia entre otros muchos motivos porque la mitad de la población no es partidaria de esa separación.
La Cataluña independiente no sería reconocida por la mayor parte de los países de la Unión Europea porque en caso de reconocimiento serían muchos las politiqueros de otras regiones quienes pedirían lo mismo y, por ejemplo, en nuestro caso Francia no reconocería ni a una Cataluña independiente (ni a un País Vasco) separada de España porque algunos politiqueros de territorios franceses pedirían lo mismo.
Una Cataluña y un País Vasco independientes tendrían con la Unión Europea la misma relación seca, comercial y económicamente distante que tendrá el Reino Unido: aduanas, restricción del tráfico de mercancías y pasajeros, del movimiento de capitales, … Además, la relación de España con la vecina Cataluña independiente debería ser similar a la que se tiene con el vecino reino de Marruecos.
Es lógico pensar que ni los catalanes (ni los vascos) están dispuestos a tan gran pérdida, ni incluso a renunciar a las competiciones deportivas tales como las ligas y copas de fútbol y baloncesto, por ejemplo.
La petición del referéndum secesionista por parte de los politiqueros catalanes -y de los vascos- no es más que un pretexto para que a cambio de renunciar al pretendido derecho al referéndum España les ceda beneficios fiscales y comerciales propios y exclusivos, que no concede al resto de los territorios españoles.
El País Vasco ya tiene muchos de ellos. En la realidad contribuye con cero euros a la Hacienda Pública Española mientras ésta le ahorra al País Vasco bastante dinero en la financiación de algunos servicios públicos. Cataluña aspira a lo mismo: a que su dinero sea suyo y parte del de los demás españoles también. Si lo consiguen la solidaridad entre regiones ricas y pobres habrá desaparecido. A pesar de ello las que nunca desaparecerán serán sus protestas porque siempre habrá algo que pedir.
En definitiva: los separatistas pretenden ser independientes de facto de España, pero seguir disfrutando de las ventajas de ser españoles. A este respecto cabe decir que no tenía razón Fernández Flores cuando afirmaba que “Barcelona (Cataluña) es la única metrópoli del mundo -acaso también el País Vasco, decimos nosotros -que quiere independizarse de sus colonias” porque como decía el gran catalán que fue Josep Pla “el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos”.
Si esos derechos y beneficios exclusivos de los que hoy goza el País Vasco se concedieran también a Cataluña puede que sean los demás territorios españoles los que pidan un referéndum para saber si quieren seguir unidos o no a esos dos.
Los políticos españoles deberían tener muy en cuenta lo dicho en estas líneas y recordárselas continuamente, con más o menos énfasis, tanto a los cataluñeros como a los vasqueros.
Domingo Domené, autor de “Historia de Cataluña que no se cuenta”






