Finaliza la legislatura en Pozuelo (gracias Ciudadanos) y esta villa pierde, una vez más, la oportunidad de ponerse en el mapa de las ciudades punteras. Quislant seguirá vegetando

La historia nos muestra que levantar un imperio lleva años, incluso siglos, pero, finiquitarlo solo necesita encontrar un Nerón de turno, necio, sádico y torpe que, cerilla en mano, y odiando el fuego, sea capaz de quemar todo el campo fértil, por otros levantado, reduciendo a ceniza todo lo conseguido.
Recién finalizada la muerte de UPyD, el último refugio político ilusionante de muchos expañoles (finiquitado por la ayer negra de Sánchez, hoy representante de la Marca Expaña Irene Lozano, en justa compensación de CumPedro), parecía que las hojas de C’S se verían crecer por toda Iberia y que el nuevo color “taronja” llenaría de esperanza a tantos ciudadanos desvalidos y hastiados con el hombre del bolso, hoy ya gurú de Pablo…Casado.
En Pozuelo, de la mano de Miguel Ángel Berzal, dieron un paso al frente que parecía ser el inicio de un sorpasso a las huestes de Quislant, pero su propio partido le cortó las alas, dejando a la capitana pepera, dueña del rincón azul del noroeste.
En el intermedio, cual ave fénix, resurgió Adolfo. Qué quieren que les diga, elegante siempre, educado también, pero sin ese aire principesco…de los de Mónaco, cual “enfant terrible” tan de los Rivera y compañía, aunque Girauta, les rompa la media.
Reconozco, con todo, que su presencia aún le daban cierta chance para ganar la batalla. Todo a su favor, por lo apretado de los tiempos, una plaza importante y la máxima: no mudar en tiempos revueltos.
Pasó su tiempo y ocasión y, en eso llegó Damián, que no se sabe si sigue o no, si está o se le espera y que su último acto por la ciudad que representa y no conoce, fue votar que sí a la cesión al arzobispado de la parcela de Caná, hecho ya superado con su ausencia, por ejemplar y necesario descanso, al último pleno municipal, que ya le vale.
He oído decir que, visto el éxito de la jugada, los votos naranjas, perdón, los votantes naranja pozueleños, caben todos en un microbús. Espero sea de los de más de veinticinco plazas, por aquello de poder completar, al menos, las listas del 2023, no con él, que no estará, pero seguro que alguno recogerá sus miserias.
Reconozco que más allá de esa familiaridad de Damián con la novia de One catalán, su perfil se enclava con la idea estética Ciudadana y, seguramente, sería el yerno ideal o el hijo que todas las madres quisieran tener, incluso si me apuran: el marido del año. Y no digo yo que sea malo, pero a los vecinos de Pozuelo de Alarcón solo nos interesa lo que haga por nuestra vida y haciendas y en ese campo: ni está, ni se le espera.
La legislatura ya está acabada, nada queda por hacer. Sueldos para todos, menos para Unai; unas líneas más en el Vive PPozuelo para el derecho al pataleo que no a la lectura y a seguir viviendo de la Casa Rosada.
Pero, para que nada quede al azar y en consideración al partido que los puso (no a los vecinos que los pagamos) algunos elegidos municipales que cobran religiosamente todos los meses, están dedicando su tiempo a su candidatura nacional, cosa que uno entiende, visto que la Legislatura en Pozuelo ya está hecha.
Les recordaremos a los afectados (Susana P. Quislant, Juan José Aizcorbe y Unai Sanz) que la ocasión la pintan calva para que devuelvan los emolumentos cobrados y si quieren irse a la “gran política “ …encantados, pero que no cobren por lo que no hacen.
Lo más grave es que, salvo a Unai, nadie los echaría de menos.
Y mientras, los que de buena fe creyeron en el cambio y con sus votos propusieron el mismo, se dan cuenta que no es que la oveja sea la misma, sino que incluso lleva idéntico collar. Ya ni las formas se guardan.
Al final, tres colores distintos, pero un solo partido verdadero y ahora, además, haciendo seguidismo de Rajoy. Aunque a todo hay quien gane, porque en Pozuelo caminan detrás de Quislant.
Cosas veredes, amigo Sancho.
A. Alejandre






