Ana María Rodríguez toma posesión como concejal de Pozuelo mientras sigue siendo codirectora de la empresa ‘M.A. Psicología y Logopedia S.L’, contratada por el propio Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón celebró el viernes pasado y casi en la clandestinidad, un Pleno extraordinario en el que se llevó a cabo la toma de posesión de la nueva concejal de la Corporación Municipal Ana María Rodríguez Morales.
En una nota de prensa, el Gobierno de la villa ha explicado que la nueva edil concurrió a las elecciones municipales de Pozuelo en el puesto número doce de la lista del Partido Popular.
Y que Ana María Rodríguez llega al Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón tras la reciente dimisión y huida de Raimundo Herraiz para ser director general de Urbanismo y Suelo de la Comunidad de Madrid.
Pero…
En Pozuelo siempre hay un ‘pero’, según me cuentan, Ana María Rodríguez Morales codirige una empresa, de la que su marido Martín del Río Martínez es administrador único… Empresa que tiene contrato vigente con el Ayuntamiento.
El contrato en cuestión es el 2017/PA/0055 sobre Servicio de planificación, gestión y ejecución de un programa de ocio e inclusión comunitaria para personas con discapacidad y tiene un valor de 238.240 EUR.
Este es el acta de adjudicación de dicho contrato y el acta de la Junta de Gobierno del 27 de junio de 2018 en la que se aprueba la prórroga de dicho contrato, razón por la que continúa vigente.

Además hemos comprobado que la empresa adjudicataria M.A. Psicología y Logopedia S.L también fue adjudicataria de los contratos de 2013 y 2015.
Ana María Rodríguez Morales aparece en la página web de la empresa como codirectora junto a Martín del Río Martínez.

Y el viernes pasado seguía, como tal coodirectora, en la página web oficial de la empresa.
Sería bueno que la concejala Ana María Rodríguez aclarara si esto sigue siendo cierto o simplemente es un olvido… Raro olvido, por cierto. Y en cualquier caso, desde cuándo, exactamente, no es codirectora de M.A. Psicología y Logopedia S.L…
De entrada no plantearé más cuestiones. Ni siquiera éticas…
La Piraña del Meaques






