Iñigo Errejón demuestra que es un político de extrema izquierda vulgar con esos brutales ataques a Isabel D. Ayuso que conculcan todos los principios de la política y la democracia

Sorpresas te da la vida, Iñigo Errejón. Yo pensaba que eras el político serio. Tal vez, el político más importante de la izquierda radical madrileña. La gran esperanza blanca de la extrema izquierda. Pensaba.
Ahora pienso que eres, simplemente, un político vulgar. Mejor, ni siquiera eres un político. Eres solo un tipo vulgar. Usar torticeramente, saltándote la presunción de inocencia (máximo pilar de la democracia), una sospecha producto de lo declarado por un hermano de uno de los que tienen un amigo implicado en el caso Púnica para intentar convertirte en un adalid de la moral política madrileña es, como poco, vergonzante. Y antidemocrático, Iñigo. Antidemocrático.
Y más viniendo de ti, que estafaste administrativamente a la Universidad de Málaga. Esto, cuanto menos, resulta paradójico. Aunque tal vez esto no sea más una reminiscencia de tu apoyo explicito a una dictadura como la chavista que volviste a demostrar con aquella payasada de las tres comidas al día…
Tu vulgaridad política no tiene nombre queriendo implicar a Isabel Díaz Ayuso en el «caso Púnica». Ni nombre ni apellido. Es una ruindad.
Es más, demuestras una mala intención cercana a la calumnia y, en política, no todo puede valer. Ayuso será presidenta de la Comunidad de Madrid y, políticamente, tu falta de rigor es sorprendente. Propio de un político menor que no tiene argumentos políticos para justificar su fracaso en las urnas. Y lo que es peor, que no sabe perder en democracia.
Ya hiciste el ridículo a rebotarte contra la propia Asamblea de Madrid porque, democráticamente, dejó a tu partido de extrema izquierda fuera de la Mesa. Incluso llegaste a presentar un recurso de amparo al Tribunal Constitucional cuando es sabido que ya hay sentencias en las que el Alto Tribunal se ha pronunciado diciendo que la Asamblea es soberana en estos casos. Tu ridículo fue espantoso. Pero esta campaña desatada contra Díaz Ayuso es lo más penoso que se ha podido escuchar en los últimos años en la Comunidad de Madrid.
Pero en tu desaforado ataque a Isabel (solo se entiende porque quieras ser ministro de Sánchez) hasta rastrear un crédito de Avalmadrid que recibió una empresa de su padre, ya fallecido, la cosa deriva en mezquindad. Mejor, ya digo, en ruindad. Toda vez que para pagar ese crédito perdió todo el patrimonio familiar. La trayectoria política de Díaz Ayuso, Errejón, no supuso el enriquecimiento de su familia sino todo lo contrario.
Y es muy sorprendente que hagas esto cuando tu madre, Iñigo (vivía en Pozuelo) tuvo que dejar su casa en el barrio del Nuevo Pozuelo por morosa, ya que no pagaba las cuotas de la comunidad de vecinos. Y hoy no voy a contar más.
Porque aquello muchos, en Pozuelo, entendimos que era algo ajeno al Errejón político. Aquí, por ejemplo, no lo publicamos en su día. Ahora sí. No mereces compasión política.
¿Cómo puedes tener tan poca vergüenza política?
Hace bien Isabel Díaz Ayuso no contestándote. Demuestra su talla política. Winston Churchill decía que «nunca llegarás al final de un viaje si te paras a tirar piedras a cada perro que te ladre» y tú, Iñigo Errejón, no haces más que ladrar.
Al final, solo eres un cantamañanas político.
Qué desilusión.
El Capitán Possuelo






