Los ataques y agresiones a los profesionales sanitarios habían subido un 50% en 2017. En 2018 se piensa que han vuelto a subir aunque aún no hay datos

Las agresiones verbales y físicas a médicos y enfermeros van en aumento. Según los datos del Registro Madrileño de Agresiones y Conflictos (Remac), los ataques a los profesionales sanitarios han pasado de 1.287 en 2016 a 1.936 en 2017, lo que supone un incremento del 50%. Los datos de 2018 todavía no están disponibles.
Los profesionales sanitarios opinan que les está tocando pagar los platos rotos de los recortes porque son los que tienen que dar la cara. Las listas de espera interminables y la saturación de las urgencias son la espita de muchas de las protestas.
En otras ocasiones, los pacientes discrepan del tratamiento que el médico les ha prescrito o quieren una prueba diagnóstica o un medicamento que el doctor no les quiere recetar. Las bajas laborales también son una fuente importante de conflictos.
La mayoría de los ataques que se producen son verbales, pero en un 50% de los casos se pasa a la amenaza y un 15% acaba en agresión física.
Carolina Pérez es una de esas médicos agredidas por un paciente y una de las pocas que se atreve a dar la cara con su nombre y apellidos: “los profesionales sanitarios tienen miedo”.
Ante el creciente número de casos, la Comunidad de Madrid acaba de activar un protocolo para evitar las agresiones, una herramienta útil a la hora de homogeneizar las actuaciones cuando se produce un ataque de este tipo.
La iniciativa también promueve la instalación de sistemas de alarma conectados con las empresas de seguridad o con la Policía en las zonas conflictivas.
Desde el sindicato de médicos Amyts y desde el sindicato de Enfermería Satse instan a la Consejería de Sanidad a contratar vigilantes de seguridad y a instalar y mantener botones antipánico en todos los centros, ya que muchos no funcionan por falta de cuidado.
En el fondo del conflicto subyace un malestar cada vez más creciente ante un sistema público sanitario, con pocos recursos y que no es capaz de absorber las demandas de la población. De hecho, el 85% de las agresiones se produce en el ámbito público y sólo un 15% en el privado, según los datos del Observatorio Nacional de Agresiones a Médicos.
Algunos médicos también opinan que la Administración ha otorgado demasiado poder al usuario, y, en muchos conflictos, ha dado la razón a los enfermos desautorizando a los profesionales sanitarios.
En las urgencias de los hospitales, las agresiones verbales son el pan nuestro de cada día. Los pacientes suelen atacar al eslabón más débil de la cadena: al auxiliar y a la enfermera.






