8 de marzo, por la mujer y con la mujer. Sin estigmas ni ideología. Porque la igualdad es un ejercicio de 365 días al año, todos los años, y no cosa de días especiales marcados por la exclusión

La verdad es que esa idea de paralizarlo todo, muy constructiva no parece, si le añadimos, lo que ha dicho “Cumdecretazos”: “es tiempo de mujeres”, podría significar en que lugar las tienen/tenían prohombres como él o lo que, supuestamente, podría pensar tanto paniguado político que, como por sus actos los conoceréis, incluye interrumpir el periodo paternal -¡Ay, conde de Galapagar!, poca confianza en Irene- para fortalecer principios y partido, o sea: sueldo y manutención de clase y antes, para mostrar territorio, retiró a la ex de Rivas, a la caverna del congreso, junto a la columna.
Es lo que tienen: consejos traigo que para mí no tengo.
La realidad es que conozco mujeres altas y bajas, entradas en carnes y escuálidas, rubias y morenas, teñidas y con rizos, listas y vagas, inteligentes y torpes, de ciudad, campo y mar, familiares y extrañas, independientes y adaptadas, atléticas y cadenciosas, habladoras y silentes.
Las conozco en las distintas facetas de la vida laboral, sindical, política, económica, festiva, lúdica, deportista y, por supuesto, familiar.
En tantas de las ocasiones hemos podido discrepar o estar de acuerdo, sonreír o discutir, llorar o abrazarnos, apoyarnos o alternar indiferencia con la situación generada. Pero siempre desde el respeto y la igualdad: no hay más opciones.
He tenido la fortuna que la mayoría que, en mi peregrinar de vida, he conocido se han valido por sí mismas y sin más apoyo que sus cualidades, formación, conocimiento y valores les han servido para ser personas relevantes en cualesquiera de las facetas y situaciones que les haya tocado vivir: profesional y/o social y que los hándicaps sufridos, nunca fueron disculpados por su condición de mujer.
También soy consciente que, en otros lugares, incluso en nuestra proximidad no son más que una referencia: materna, sexual y de trabajo doméstico…con la aquiescencia de tantos y tantas que nos invitan a ese parar calles y ciudades por unos derechos igualatorios, en nuestro país ya determinados desde la UCD ¡curioso verdad!
Y la mayoría silenciosa, pensando que habían sido las izquierdas progres.
Es lo que tiene haber tenido una madre que decidió que sus siete hijos -cuatro mujeres- dispusiesen de las mismas oportunidades y de un padre aducido al matriarcado gallego. El respeto cuando se crece con él, no se puede obviar.
Algo falla, cuando en esa macro manifestación del próximo día 8 habrá mujeres de primera, segunda o de exclusión de la misma, porque hay que pensar y ser de una manera determinada, casualmente, representada por las mismas y los mismos que nunca he oído apoyar ni a Inés Arrimadas (perdón, claro, es de derechas-centro derechas… no tiene derechos ni es una mujer con principios) ante los recientes insultos desde TV3; ni a Diana Quer (perdón, nuevamente, padres ricos, niña bien…) y qué decir de los de la Manada de origen caribeño, ni un gritito de aliento a la víctima (claro, ni había funcionarios ni peninsulares de postín)…y así casos y cosas por doquier.
Si no te dan el carné, no existes, más allá de la razón que tengas.
Siempre tenemos que estar y en toda ocasión con las mujeres y nunca subyugarnos a las excluyentes que, apoyándose en un hecho electoralista y lleno de subvenciones -¿cuántos de estas asociaciones han acogido a los Refugiados? ¿Qué han dicho en relación con el 75 % de las subvenciones económicas a la mal llamada violencia de género, es doméstica, que no se han trasladado en Andalucía, durante el gobierno de la cuasi defenestrada Susana Díaz?- quieren mostrar a las mujeres como indefensas, ajenas al desarrollo actual, carentes de valor en si mismas y necesitadas de discriminación positiva…, solo les falta castigar el talento.
Por eso, estando con todas, no puedo estar allí, aunque entiendo, a tantas de buena fe que encuentren sitio y acomodo en tal evento, incluso para mayor gloria del marido de Begoña.
Por mi parte recordar que la igualdad es un ejercicio de 365 días al año, todos los años y aprovecho para invitar a idéntica experiencia a tanto promotor de días especiales sin EXCLUSIÓN partidista – ideológica- sectarista. Seguro que todo mejoraba.
¿Qué pensarían de toda esta caterva mis paisanas: Rosalía, Emilia y Concepción?
¡Cuánto que enseñarnos y cuánto por aprender!
A.Nogueiro





