Un lector hace una ‘pregunta tonta’ con mucho tino: ¿Se va a mantener el nombre de Luis G. Cereceda en la Avenida de la Cañada de la Carrera después de los líos de su familia por la herencia del promotor de La Finca?

Era lógico que saltase esta pregunta tras las noticias que llegan de los propietarios de La Finca…
Pregunta de lector:

Respuesta de Sira:
La verdad es que las noticias que nos llegan de La Finca de Pozuelo, la décima maravilla del mundo y de la que tanto se habla, no parece que estén beneficiando el buen nombre de Pozuelo de Alarcón…
Lo último que ha salido, publicado en El Mundo, es esto:
“Susana García-Cereceda, David Fernández y Francisco Peñalver están siendo investigados por delitos de cohecho, descubrimiento y revelación de secretos, y falsedad en documento mercantil. Todo en relación con el reparto de la herencia que dejó Luis García Cereceda, promotor de La Finca y a quien Susana Pérez Quislant honró quitando el tradicional nombre a la Cañada de la Carrera y poniendo en su lugar Avenida de Luis García Cereceda.
El nombre, con la desviación de la cañada real unos metros, se produjo como por encanto ya que no se enteró nadie. Fue cosa propia del ocultismo de la alcaldesa de Pozuelo.
Ahora, la Fiscalía Anticorrupción acusa a los anteriormente citados de contratar los servicios del comisario Villarejo para elaborar informes personales de Yolanda García-Cereceda, Silvia Gómez Cuétara y Joaquín Torres, en el marco del reparto de la herencia que dejó Luis García-Cereceda. Algo que como dice El Capitán Possuelo no huele, precisamente a Chanel nº5.
Los tres investigados facilitaron a la presunta organización que lideraba Villarejo los números de teléfono móvil de las víctimas “para descubrir secretos que afectaran a su más estricta intimidad”, denunció el Ministerio Fiscal, estimó la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional e investiga el juez García-Castellón.
Los honorarios del comisario para ejecutar lo que denominó Proyecto Land fueron 425.000 euros. El ex agente policial empleó 12 coches y cinco motos, además de tres “vehículos bases para comunicaciones”, para vigilar a Yolanda, Silvia y Joaquín, así como a la juez Mónica Gómez Ferrer -magistrada que instruyó los asuntos de La Finca, el caso de Cristiano Ronaldo y el caso Depuradora de Húmera-, a Marta María Fernández Vázquez-Figueroa y Antonio Garzón, amiga y chófer de Gómez-Cuétara, y al ex marido de Yolanda, Jaime Ostos.
A excepción de este último, el pasado jueves las víctimas de este espionaje pasaron por la Audiencia y confirmaron que se sintieron vigilados tras la muerte del patriarca. La investigación señala que los imputados eran conscientes de “los métodos” que usaba Villarejo para espiar.
Según publica El Mundo, Susana García Cereceda, hija del promotor de La Finca encargó seguir los movimientos de Silvia Gómez-Cuétara, viuda de su padre, y a Joaquín Torres entre otros.
Y, hombre, aunque su pregunta puede parecer tonta, está muy bien tirada… Y en la próxima legislatura se hablará…
(Solo un pequeño detalle. Nuestro lector se debe referir a la Cañada de la Carrera)
Sira






