¿Los vecinos de Pozuelo significamos algo para los partidos políticos? No, padre. En esta villa lo que cuenta es la popularidad de los partidos nacionales. Estamos demasiado cerca de Madrid

Reconozcamos que hemos iniciado el 2019, como acabó el 2018, con nuestro presidente Cumvuelo, subido al Falcon, disfrutando del necesario descanso que la púrpura conlleva (qué bien lo sabe nuestra querida Quislant, pendiente aún de enseñar esos billetes caribeños, mientras en Benigno Granizo cundía el pánico…y la calle sigue cerrada, aunque me dice el jefe que están a punto de abrirla).
¡Quién fuese irlandés!, viendo a su presidente desplazándose a disfrutar de sus días de descanso, en Canarias, aprovechando la oferta de Ryanair, aunque imagino, no lo podrá vender como secreto de estado. Pero ya se sabe, son gestos obscenos y de los católicos…, además, cómo compararnos con tan minúscula isla, que diría Pedro de Moncloa.
Y, mientras en el horizonte se vislumbran, a escasos cinco meses, los nuevos regidores municipales y las papeletas electorales calientan en imprenta, con todos los electos que en Expaña hay, seguimos pendientes del visto bueno del One que les propicie economía para los próximos cuatro años.
Pero no está fácil, ni mucho menos, la prueba de fuego andaluza ha acongojado a tanto prócer político, al extremo que todos quieren ir en los primeros puestos, porque en estas cosas las sorpresas, como las armas, las carga el diablo y… familia al paro.
Aquí, en nuestra particular casa rosada, salvo Ángel y su PSOE, nada está escrito y, lo que es peor, necesitaremos este mes de enero, al menos, para conocer quiénes serán las caras que puedan cubrir paredes y colgantes. Justo habría que reconocer que los Vecinos (VporP) también disfrutan de su cabeza de cartel, conocido, reconocido y otrora jefe de la oposición magenta: Tono Rueda.
Distintas razones esgrimen los “mayoritarios” azules y naranjas pozueleños, ahora con el aliento en el cogote de los enemigos de Valls (otro francés en la corte de Barcelona) y amigos a la fuerza en el mercado andaluz, pero todos coinciden en una falta de respeto al electorado local por la falta de candidatos y proyectos…, incluyendo algún posible “trasvase” de siglas (¡Ay los principios…, qué fáciles de llevar cuando hay!)
No sabemos qué castigo tendrán, conociendo ya el nuestro: una cara pegada a un cartel y el voto por sonajero (por lo que suena el partido) si, además, le añaden una cara, digamos que notoria: votos a la caja de cristal y otros cuatro años retrocediendo en servicios sociales, seguridad ciudadana, inversiones empresariales, accesos a Madrid…
El respeto se gana con el compromiso y el único que ponen de manifiesto el centro-derecha y los populistas de Somos Pozuelo sin candidatos y sus proyectos, cara a la próxima legislatura, es que aún la están peinando o lo que es o mismo: pongamos al que pongamos contamos con un número ya de votos, si además le añadimos color, es decir, conocimiento del personaje, a vivir en la Casa Rosada…
Y a todo esto ¿dónde quedan las primarias?…, si es que la democracia, al final, con los que nos están tocando, la carga el diablo y, en nuestra ciudad, su proximidad a Madrid conlleva penitencia añadida de dependencia.
Como en cada ocasión que surge discurso parecido, en nuestros votos está, porque luego solo quedarán cuatro años de lamentos y oportunidades perdidas.
A. Nogueiro





