Los manteros, tras su expulsión de Gran Vía ordenada por Carmena, se trasladan a Atocha y toman la Puerta del Sol por las noches

Tras su expulsión de Gran Vía ordenada por Carmena, los manteros se están moviendo por Madrid y Luis Pacheco, presidente de la Confederación del Comercio Especializado de la Comunidad de Madrid (Cocem), ante el constante movimiento asegura en ABC: «Lo veíamos venir. Su presencia chirriaba con la ampliación de aceras de la flamante Gran Vía, la apuesta electoral de la alcaldesa, Manuela Carmena. Ahora, no quiere que se les vea en las imágenes que graban turistas autóctonos y foráneos. Por ello, todo lo que no ha hecho en más de tres años lo hace en veinte días: no dejar vender a ningún mantero».
Alude al «top manta» que copaba la Gran Vía desde la Red de San Luis a Callao, ofreciendo una estampa tercermundista, además de ser una actividad ilegal que acarrea pérdidas económicas de entre el 30% y 40% a los establecimientos de esa calle y del entorno de la Plaza Mayor, los dos ejes principales de la venta ambulante no autorizada del distrito de Centro, que reunía a 350 subsaharianos, asegura.
A atajar el «top manta» se dedican los 139 agentes que acaban de salir de la academia, que sirven de refuerzo a la plantilla existente. Sin embargo, esa «exclusividad» tiene fecha de caducidad: hasta el día de Reyes, cuando acaba la campaña de Navidad, según las instrucciones verbales que se han dado al Cuerpo. El resultado es su traslado a otras zonas. Una de ellas es la estación de Atocha, lugar al que se han mudado de día parte de los africanos –según algunas fuentes, la mitad– que realizaban su «jornada laboral» en la avenida centenaria, recién remodelada.
Antes se ponían frente al Ministerio de Agricultura, rodeando la estación, en la glorieta del Emperador Carlos V. Ahora, todo está abarrotado. Hay días que se instalan en el intercambiador y la parada del AVE y llegan hasta el paseo de las Delicias; a esos hay que añadir los que están junto al Museo Reina Sofía.
Mientras eso sucede de día, cuando acaba el turno de tarde de la Policía Municipal en la zona más codiciada, la del centro, los manteros se van moviendo en círculos hasta colocar sus tenderetes con su mercancía en la Puerta del Sol y Preciados, territorios vedados hasta ese momento.




