Consideraciones en torno a la sonrisa de Susana P. Quislant cuando va a empezar una semana de pasión en la que se lo jugará todo y, como no puede parar el tiempo, vive aterrada (vídeo)

Anda la alcaldesa de Pozuelo Susana Pérez Quislant sonriendo por doquier. Se la ve satisfecha. Ganadora. Como si hubiese acertado una primitiva. Dicen que ya ha conseguido lo que quería. La dirección del PP Regional ya le ha asegurado una bicoqueta para la legislatura que viene… Y yo me lo creo. Me dicen que ha conseguido un puesto en la lista del PP a la Asamblea de Madrid para ella y una dirección general para “Migue” (No sin mi marido).
Por fin ha hecho realidad su eslogan político de la legislatura: “¿Y esto a mí en qué me beneficia?” Porque esa ha sido la filosofía político-personal por la que se ha guiado en todas las decisiones que ha tomado en Pozuelo. El que la sigue la consigue.
Pero a mí, esa sonrisa tan amplia y que aparentemente muestra de triunfadora entre los jefazos no me cuadra. Me da que la sonrisa de Quislant es la sonrisa del payaso. Alegre por fuera y triste por dentro. Su sonrisa está pintada. No es real. Solo aparenta felicidad. Fuego fatuo. Porque bajo ese maquillaje hay mucho dolor. Y miedo.
Tanto miedo que a la alcaldesa de Pozuelo, este fin de semana, le gustaría parar el tiempo. Hacer como Pelay Pérez Correa, aquel maestre de la Orden de Santiago, que pidió a la Virgen que detuviera el día (¡Santa María, detén tu día!) para poder ganar la batalla y el sol se detuvo en el horizonte permitiéndole vencer a los moros con luz solar. Susana quisiera hacer que no llegase el lunes porque el lunes que viene arranca su Semana de Pasión… Pero no sé si podrá…
El miércoles, a las 12 del mediodía, a la hora del Ángelus, Susana Pérez Quislant (la alcaldesa de Pozuelo y futura diputada del PP en la Asamblea de Madrid) tendrá que declarar ante la jueza Mónica Gómez Ferrer, magistrada juez del Juzgado de 1ª Instancia e instrucción nº 1 de Pozuelo de Alarcón, por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Y ahí se la juega.
Se lo juega todo. Porque, si la jueza la imputa de ese delito, la cosa empezará a complicarse para ella. Malhaya la hora…
Lo suyo sería que, ya imputada, dimitiera como alcaldesa. No es probable. Se defenderá. Pero, como imputada, el PP regional no se atreverá a meterla en una lista electoral. La presunción de inocencia que ella no respetó en alguna ocasión la ampara. No será culpable, pero el PP no puede correr riesgos…
Y ahí empiezan los miedos cuando lo piensa…¡Santa María, que no amanezca el lunes!
Pero supongamos que el PP regional quiere correr esos riesgos y la mete en la lista electoral a la Asamblea pese a estar imputada…
Entonces se abren dos supuestos:
1.- Que el juicio se celebre antes de mayo y que la sentencia sea absolutoria. O que Susana sea culpable. Si es absolutoria, sin problemas. Pero, si es culpable y es condenada a inhabilitación para cargo público, la lista correrá turno… Y la cosa llevará consigo un desgaste político importante…
Y solo pensarlo, el miedo pasa a pánico… ¡Santa María, si tiene que amanecer el lunes, que no amanezca el martes!
2.- Que el juicio se celebre pasadas las elecciones de mayo y que la sentencia sea absolutoria. O que Susana sea culpable. Si es absolutoria, sin problemas. Pero, si es culpable y es condenada a inhabilitación para cargo público…
Entonces la cosa pasa a terror… ¡Santa María, si tiene que amanecer el martes, que no amanezca el miércoles no, por favor!
Ay, Migue…, qué va ser de nosotros…
Va por ti, Susana… No te será fácil sobrellevar esta Semana de Pasión…
Píntate tu mejor sonrisa para que nadie sepa tu sufrir… Que no se note que tienes miedo…
El Capitán Possuelo






