Crónica del Pleno de abril en el que hubo que usar babero para recoger las babas que le caían a algunos concejales y con el que, a veces, enjugué mis lágrimas o me soné la nariz. (Parte 1ª)

El Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo se ha convertido ya en un espectáculo del género ínfimo por mor del Gobierno de la villa que, incomprensiblemente, ante su falta de talento y argumentos políticos se ríen. Sin gracia. Con esa risa floja que manifiestan los idiotas. Jiji-jaja. Ya lo decía Voltaire, “La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás”. Y vaya si la sufrimos en cada Pleno.
La sonrisa de la alcaldesa Quislant y de su compañero de pupitre en la mesa presidencial es de un infantilismo que asusta. Se ríen de cualquier cosa como intentado despreciar al adversario político y lo más divertido es que media bancada del Grupo Popular (de Carlos Ulecia a la derecha) se une a las risas, mientras la otra media (de Pablo Gil a la izquierda) pone cara de póquer. Hoy lo han hecho varias veces porque la alcaldesa estaba especialmente divertida. Lógicamente, ella no sufría sus propias idioteces como decía el sabio francés.
Pero vayamos por partes, que díría Jack el Destripador, para intentar resumir todo lo que ha pasado en el Pleno. Ha habido tantas cosas reseñables que le dedicaré varias columnas a esta crónica. Como en los viejos tiempos.
En esta primera, empezaré diciendo que a la alcaldesa presidenta no le ha interesado el Pleno para nada. Ella está a lo suyo. El PP regional está ya negociando con Ciudadanos la persona que sustituirá a Cifuentes y a Susana Pérez Quislant eso es lo que le interesa. Lo de Pozuelo le trae sin cuidado, salvo que alguien toque a Almudenita. Toque, en el sentido político-figurado, claro (no piensen mal), porque la hermana de ERE aún es intocable para ella. Cómo hay tiempo para todo, que dice el Eclesiastés, habrá un momento en que la negará. Y antes, posiblemente, de que el gallo cante tres veces.
Y ya que estamos con Almudena Ruiz Escudero, sigo… Lo suyo ha sido hoy de aurora boreal.
La hermanísima concejala ha sido protagonista de dos intervenciones grandiosas y en las que, políticamente, ha demostrado tener más cara que espalda.
Por un lado, ella fue, al final, la que defendió la moción del Gobierno sobre el premio periodístico Manuel Martín Ferrand, que ya ha dejado de ser para un artículo a modo de ensayo, dicho sea de paso, para ser una cosa de taller escolar. Nada. Una cuchufleta. Pero lo más grandioso del tema fue la defensa que Almudena hizo de la chorrada.
De esta concejal siempre sospechamos que andaba escasa de talento político en general. Ha tenido intervenciones gloriosas a lo largo de la legislatura. Pero hoy ha demostrado tener menos luces que un conejo de ARPO. Para defender, políticamente, la instauración del premio, la inefable ha leído un artículo del propio hijo del galardonado. Jamás vi tanta desfachatez. No trajo un artículo de José María García, de Antonio Herrero o de Luis Herrero sobre Manuel Martin Ferrand, trajo uno de su hijo. Y lo leyó entero.
Y, por si fuera poco el dislate, como la alcaldesa estaba loca por tocar bola, al final de la moción no pudo resistirse e intervino. Y lo hizo para señalar a la mujer del periodista que asistía atónita a causa de la pobreza de los argumentos exhibidos pero que hizo que los miembros del Gobierno y algún otro concejal de la Oposición babease… Cómo sería la cosa que me pareció ver a un ujier repartir baberos para paliar aquel aquelarre de secreciones…
A mí también me dio un babero. No sé por qué. Quizá porque me vio algo circunspecto. Es posible. Estaba a punto de llorar de pena ante recursos tan pobres y lastimeros y simplistas. Y lloré pensando en la vergüenza que estaría pasando el maestro si estaba viendo aquello desde algún sitio. Y sé lo que digo. Como es natural, el babero me sirvió para enjugar mis lágrimas.
Vamos a ver, Almudena y Susana… ¿Qué es eso de espíritu crítico desde la mesura, tolerancia y todos los demás valores que conformen nuestra democracia aparte de una obviedad?
Cuando se piensa que alguien conculca alguno de esos valores se acude a los tribunales. Y esto es del maestro Marín Ferrand que sí creía en la libertad de expresión. No como vosotras dos. Lo demás es otra idiotez.
Pero si esto fue algo tremebundo, aún nos quedaba por ver y oír lo que la hermanísima tenía que decir como respuesta a una pregunta de Ángel González Bascuñana sobre la vivienda social que ocupó siendo concejala.
La pregunta iba dirigida a la alcaldesa pero ella no se digna nunca a contestar a la oposición. Entre otras cosas porque no sabe debatir.
Pero cuando todo parecía que Bascuñana iba a ser simple caza de aguardo, el portavoz socialista se sacó de la manga una grabación de voz en la que se oía con una gran calidad las palabras de Quislant condenando un hecho similar en una televisión amiga. Fue genial.
Quislant pedía auxilio a Cerrillo. Y a Oria. Y a San Pedro (no al ex concejal), al del cielo… Pero nadie contestaba… Y en el aire del Salón de Pleno se seguía oyendo la voz de una alcaldesa crecida…
Un golpe de efecto maravilloso que desconcertó a la alcaldesa y sacó de sus casillas a Almudenita. Tanto la puso de los nervios que empezó a desvariar… Y a disparar contra todo lo que se movía…
Ya no la oí…
Mientras se subía por las paredes, yo cogí el babero y me soné la nariz…
El Capitán Possuelo






