No volveré ‘Nunca Máis’ a comprar ni a tomar un café de las marcas SAIMAZA o MARCILLA porque también es una opinión personal y no soporto que me insulten

Es en estos días, de celebración de la Pascua de Resurrección, tan espiritual para los católicos como lúdica y festiva para los que participan de la misma desde otras improntas, viene a cuento recordar la cita evangélica: “por sus frutos/obras los conoceréis” (Mateo 7,16).
El “proceso” catalán, está poniendo de manifiesto, una vez más, que lo único que importa es lo “políticamente correcto”, siempre y cuando sea coincidente con los defensores de la causa del lazo amarillo. Para el resto, como casi siempre, la palabra fascista pasa a ser definitoria de no cuadrarse ante el pensamiento único de los que dan lecciones de democracia; eso sí envueltos en el totalitarismo más exacerbado.
Si la multinacional holandesa (qué casualidad, ya que fueron ellos los grandes impulsores de la Leyenda Negra) Jacobs Douwe Egberts (JDE) hubiese defendido a la Sra. Botella, tras todas las críticas cuando invitaba a tomar un café en nuestra Plaza Mayor madrileña, hoy, todos al leer su defensa de su directivo en Francia Xavier Mitjavila diciendo que era una opinión personal de su “España es un Estado fascista” y, de paso, invitara a compartir una taza de café que puede ayudar al entendimiento mutuo…, posiblemente, podríamos hablar de una cierta coherencia. Pero no…
Ellos tan diligentes empatizando con su Xavier, poco les hubiese costado acceder al informe reciente de The Economist: “Democracia Index 2016”, dónde analizan la salud democrática de cada país y en el que los 19 primeros puestos incluyen a los países que definen como “democracia plena” ocupando España el puesto decimosexto, seis décimas menos que la Pérfida Albión que nos precede.
Y, respetando la opinión personal de su directivo, añadir que además de la oportunidad del café como punto de encuentro, España se rige por leyes que nos hacen a todos -no parecen ejemplos claros los del lazo amarillo-, Libres e Iguales, refrendado, por lo que se ve, por la Comunidad Internacional.
Por supuesto, es mi decisión personal, pero no volveré a comprar café Saimaza ni Marcilla, elección que la dirección de la empresa holandesa entiende perfectamente, pues la defiende en la persona de su directivo, a sabiendas de que es falaz su comentario y solo tiene la intención de menospreciarnos a todos, pues si el gobierno es fascista…¿en qué nos convertimos los gobernados, ajenos al lazo amarillo?.
La verdad, pudiendo poder disfrutar de un momento de relax tomando un café en buena compañía y de tantas otras empresas que respetan legislación y derechos de todos los ciudadanos españoles, no encuentro razón alguna, para elegir los de las MARCAS CITADAS.
Es mi dinero, es mi elección. Olvídense de mí Sres. de Jacobs Douwe Egberts, su Saimaza y Marcilla – al menos hasta que rectifiquen –: “nunca máis”; del mezquino y taimado Xavier, más de lo mismo: “Cuando apuntas con un dedo, tres te señalan a ti” .
Hasta el próximo café, que no será de los suyos, aunque sí muy placentero, Sres. de JDE.
A. Nogueiro






