‘La forma del agua’, de Guillermo del Toro, mejor película ganadora en los Oscar 2018 con acento mejicano (vídeo)

La fábula fantástica del cineasta mexicano, que optaba a trece estatuillas, se ha llevado finalmente cuatro premios: película, director, diseño de producción y banda sonora en una gala que ha tenido un claro acento mexicano, ya que además de la película del realizador de Guadalajara también ha sido galardonada Coco, la carta de amor de Pixar al país azteca que se ha llevado dos Oscar: película de animación y canción original (Remember me).
Guillermo del Toro ha seducido a los miembros de la Academia de Hollywood con un cuento de hadas que rinde homenaje al cine y a la diversidad narrando la historia de amor entre una limpiadora muda y un hombre anfibio capturado y analizado en un centro de investigación aeroespacial de Baltimore (Estados Unidos) en plena Guerra Fría.
“Hace pocas semanas, Steven Spielberg me dijo que si finalmente subía al podio con este premio, debía recordar que soy parte de nuestro legado, nuestro mundo de cineastas, y que esté orgulloso por ello. Estoy muy orgulloso y quiero dedicar esto a todos los jóvenes cineastas”, manifestó el cineasta al recoger el premio gordo de la noche. “Y a todos los jóvenes que nos están enseñando cómo se hacen de verdad las cosas en todos los países”, agregó, en clara alusión a casos como el reciente tiroteo en el instituto Marjory Stoneman Douglas, de Parkland (Florida), donde los estudiantes han reaccionado con grandes manifestaciones en EE.UU.
Ante todo, cabe decir que La forma del agua es un filme que emana poesía en cada una de sus imágenes. Dos horas de puro goce visual donde se pone el foco de atención en seres invisibles que piden un poco de atención a una sociedad que mira para otro lado.
Del Toro ha construido esta peculiar versión de La Bella y la Bestia desde la urgencia por asumir su película más adulta, donde la sexualidad, la política, el amor, el racismo y la exaltación de lo diferente saltan a la palestra en un entorno mágico con una paleta de colores donde predomina el verde como símbolo de esperanza y mensajes como “La vida es lo que queda del naufragio de nuestros planes”. El filme, presentado por el propio director en la pasada edición del festival de Sitges, se alzó vencedor con el León de Oro en Venecia.





