De todo un poco. De Yolanda, de Mónica, de Eduardo, de Susana, de la depuradora de Húmera y de un tema muy espinoso: ¿Qué pasaría si los concejales que no pegan chapa tuvieran que devolver el dinero cobrado?

Como dije la semana pasada en mi notita, quedaba tela que cortar después del poleo menta con Yolanda Estrada en La Cruz Blanca…
La verdad es que me sorprende que sea la única pepera que dé la cara y que el denunciante de los presuntos vertidos ilegales, se la parta.
Hay cosas que no entiendo. Pero será que yo soy una humilde costurera, con mis bailarinas de a diez euros y otros deben entender la vida y la honestidad de otra manera. No sé. Pero, como dijo mi prima Paqui ayer, cada uno es libre para decir y opinar lo que quiera. Y no seré yo quien defienda a mi compañera. Seguro que ella tendrá una respuesta. O eso me gustaría. Llamé al Capi y me dijo que no sabía que iba a hacer Yolanda. Que como siempre, ella será libre.
Y con esta desazón ante la polémica suscitada, vuelvo a mis notas sobre aquel día, no hace mucho, en la cafetería de la calle Luis Béjar.
Como os dije, Yolanda me respondió a todo o a casi todo. Y algunas cosas me pidió que no lo publicara. Y así haré. Sobre todo porque no aportan nada al problema de la depuradora y quizás sean verdades tan conocidas, que para qué reiterarlas.
Y hablamos de responsabilidades. ¿Mónica, Oria o Quislant?
Yolanda me respondió que ella misma fue quien expresamente estableció la delegación de tratamiento de aguas en el año 2008 a favor de la entonces Concejal de Medio Ambiente, Mónica García Molina. A partir de ahí, ella confirma que no sabe qué ha sucedido ni los motivos de unos u otros para no preparar ni el proyecto ni la obra de la nueva depuradora.
Quise picarla. “ No te quieres mojar”. A lo que ella me espetó, “no es que no me quiera mojar, es un tema grave y no podemos hacer juicios paralelos al de la justicia. Sobre todo porque podemos hacer daño a muchas personas”.
Pero eso sí, me admitió que la depuradora debería haber estado ejecutada. Salvo que prescripciones técnicas o legales no lo aconsejaran.
Hablamos del interés de algunos en que este asunto le salpique de lleno a ella. Y que, incluso, el diario amigo de quien les financia y permiten que estén en un espacio público sin concurso, vean justificado que esta omisión en ningún caso sería corrupción. Exculpando así a los posibles responsables.
Mi compañera sonrió. Y entre sorbo y sorbo de su poleo menta, me dijo que eso era algo parecido a como actúa el Presidente de su partido. “Y si eso no es corrupción, ¿qué es corrupción Sira?”.
Me quedé pensativa. La verdad es que los cargos públicos cobran un sueldo público para hacer y no para estar de brazos cruzados. Porque esa es una manera de llevárselo crudo, sin justificación. Mi prima dice que podríamos pedir la devolución de lo cobrado indebidamente. Esto me hizo gracia.
¿Os imagináis reclamar tantos y tantos sueldos por haber omitido su responsabilidad? No estaría mal. Nos reímos las dos. ¿Qué pasaría si los concejales que no pegan chapa tuvieran que devolver el dinero cobrado?
Pero Yolanda justificó en cierto modo esta forma de actuar. Lo cual me sorprendió bastante. Hasta este momento, me dijo, se ha culpado y señalado a todos los que toman decisiones. Les han denunciado, imputado o investigado. Y esa manera de trabajar les ha apartado de sus cargos. Por eso muchos han optado por un perfil bajo. No hacen nada y así pensaban que nadie les diría nada. Hasta hoy.
Luego entendí que no era una justificación. Ella me lo aclaró. Era una explicación de la situación política actual. Y Yolanda no lo comparte pero dijo que todos tenemos parte de culpa.
Abrió un debate interesante, ¿debe cobrar lo mismo un concejal con dedicación exclusiva por ejemplo de familia o educación o fiestas que otro de urbanismo u obras?
La peligrosidad del cargo debería estar mejor remunerada, concluyó. Hay muchos concejales de paso que cobran o han cobrado lo mismo que aquellos que se tienen que mojar todos los días en temas complicados. Incluso algunos se permiten el lujo de criticar a los otros, mientras los otros se parten la cara por su municipio.
Hay desequilibrios que deberían corregirse.
Yolanda y yo. Seguimos hablando. Me habló del futuro del PP en Pozuelo. De su opinión sobre las designaciones de los cargos de confianza. Del papel de Ciudadanos en nuestro pueblo. Las próximas elecciones. Enrique Ruiz Escudero. Almudena. Y sobre todo de las explicaciones que ella y los afiliados esperan de los cargos públicos ante temas tan polémicos como el cheque bebé de Almudena, los problemas en familia o el tema de la depuradora.
Demasiados temas que algún día trataré. Mis notitas están preparadas. Y saldrán a La Luz.
Sira Q.






