Tejer y destejer, de eso se trata, hasta las nuevas elecciones de Pozuelo de Alarcón

Lo más importante de la vida pública, sin lugar a dudas, es hacerse imprescindible. En estos casos, al contrario de la célebre cita del Sr. Brecht, la imprescindibilidad supone no solo no hacer sino, además, pasar totalmente inadvertido, para que nadie se pueda fijar en ti y en ese ir y venir llegar al día de las listas, encajar en ellas y otra vez un cuatrienio para el cuerpo y vengan días y caigan ollas…
La realidad es que la situación anterior es válida para el espectro político – en general – y mucho más para los que gobiernan, y cuando a falta de escasos veinticuatro meses para la nueva cita lectiva local, todos sabemos, ya, lo que pasará: las huestes azules solo a salir en la foto de eventos e inauguraciones, mientras rojos, morados y naranjas a tratar de poner, negro sobre blanco lo mucho pendiente y falto de hacer.
Al mismo tiempo, nuestros barrios (parece que lo de cascos se ha ido perdiendo…) absortos en la dejadez y la desidia de los regidores locales, sobreviven y mejoran, únicamente, por las denuncias vecinales que pregonan sus desdichas y las hacen visibles para unos concejales que son ejemplos claros de las “bondades” del tele-trabajo, ante la falta de conocimiento de la villa, siendo mayor aún, el de las personas que ren los mismos viven
Sería injusto, por supuesto, obviar que la oposición es la otra columna vecinal, hombro de llantos y lanza ocasional que da luz a la dejadez municipal, frente a tantas necesidades comunales que tratan de defender y hacer visibles para que no se apague la esperanza de lo pendiente por hacer.
Y así, La Cabaña sin bus; Húmera, tan lejos que parece que no está; La Estación…, al menos el tren no pueden cerrarlo, pero traten de pasear por la zona; los vecinos de la Coca…algún día de algún año; el centro, más abandonado que nunca, pero eso sí con los cuatro pasos de cebra sobre-elevados…remiendo resuelto.
El otro día escuché que son tan malos que serán capaces, incluso, de echar a los feligreses de Caná…, a lo que alguien respondió, rápidamente ¡Dios no lo quiera!
Yo no me atrevo a tanto, aunque si que les invito a que se hagan una pregunta: Si esta Corporación Municipal desapareciera ¿los echaría alguien de menos?…pues eso, ante la respuesta por todos pensada, imagínense el valor que nos añaden. Pregunta, igualmente válida, para todos y cada uno de los miembros opositores (¿sería una respuesta muy diferente de la de los de azul?…a veces sí, a veces no…)
Al final, parafraseando el dicho mejicano, tendremos que acabar diciendo al recordar a nuestros dignatarios municipales: ¡POZUELO DE ALARCÓN, tan cerca de Madrid y tan lejos de Dios!





