Ayer, las campanas de la villa de Pozuelo de Alarcón debieron doblar por la muerte de su mejor alcalde. Un artículo de Domingo Domené

Ayer, día de San Sebastián, medio día de fiesta en Pozuelo de Alarcón falleció el doctor arquitecto don José Martín-Crespo Díaz, Pepe para los amigos y el común de la gente.
Como tuve el honor de conocerle personalmente, me acerqué al tanatorio de Pozuelo a darle mi adiós y a intentar reconfortar a la familia.
Cuando salí y volvía a mi casa, fui recordando la figura de Pepe Martín Crespo. Posiblemente, el mejor alcalde de nuestra villa en toda su historia. Y no lo digo yo. Esto mismo se lo he oído a personas de toda condición e ideología hablar de él.
Si a las personas se las conoce por sus buenas obras y empezamos a pensar en las del doctor Martín-Crespo no nos queda más remedio que confirmarlo. Cuando él llegó a la alcaldía, año 1983, Pozuelo era una localidad digna, pero sin ninguna connotación especial. Cuando veinte años después dejó el ayuntamiento, Pozuelo de Alarcón era en su estructura urbana algo singular y la gente que lo habitaba también.
En cuanto a la estructura urbana: si hacemos la lista de sus obras seguro que olvidamos alguna; pero, así y todo, intentemos recordar. El barrio de la Avenida de Europa (que oficialmente se llamó Ampliación de la Casa de Campo). El camino de las Huertas con la primera Casa de Cultura (hoy Educarte), el espacio del antiguo mercadillo y el aledaño campo deportivo de hierba artificial hoy siempre lleno de deportistas, el jardín-parque, la comisaría de policía, el complejo deportivo El Torreón, el modélico y envidiado centro cultural MIRA. En torno a la carretera de Carabanchel: parque de bomberos, los barrios del Zoco, La Finca (oficinas y residencial), la Ciudad de la Imagen. Hacia el Oeste: el complejo deportivo del Valle de las Cañas. En el centro del pueblo: la nueva casa consistorial. En otros lugares: tres nuevos institutos de enseñanza media, bibliotecas, centros de salud, remodelación del cementerio, y…. lo que no recordamos. La gente también opina que si hubiera seguido de alcalde el plan ARPO hoy no sería algo confuso, sino una realidad.
Desde el punto de vista de la población, de los habitantes: cuando el doctor Martín-Crespo dejó la alcaldía Pozuelo de Alarcón era la localidad madrileña con más titulados universitarios.
Otros de sus méritos. En su época como alcalde había cuatro o cinco concejales liberados; los demás no cobraban más que la asistencia a plenos o comisiones. No tenía asesores externos porque consideraba, y con razón, que en el ayuntamiento había titulados superiores (ingenieros, arquitectos, abogados, economistas, etc.) de todo tipo y por lo tanto no era necesario contratar a nadie de fuera, salvo para algún proyecto puntual y nada más. (Opinión personal del firmante: como no se gastaba el dinero en politiqueros pudo hacer con él tantas cosas como hizo.
¡Ah! Y no se enriqueció: siempre vivió en la misma casa y sus hijos -a varios de los cuales conocemos- viven de su trabajo normal y en casas normales.
Quienes tuvimos el honor de gozar de su amistad no lo olvidaremos. Aunque tenía defectos, como todo el mundo, de lo que no podía acusársele era de vanidad: nunca quiso que en vida nada público llevase su nombre. Es ahora, cuando ya no puede oponerse, cuando el ayuntamiento debiera darle su nombre a una instalación o elemento digno de él y no a un callejón en el extrarradio (como parece ser que ya intentó).
Seguro que Pepe y su esposa Charo, cogidos de la mano, ya están sentados a la diestra de Dios. Que descansen en paz. Y que sus hijos sigan estando orgullosos de ellos: eran dos buenos padres y unas excelentes personas. Un abrazo.
(Al llegar a mi casa, eché de menos el doblar de las campanas de su villa)
Domingo Domené







Sin ninguna duda este si es un político que merece dar nombre a un parque.
Que como Ud. dice, sin asesores y yo añado sin politicuchos colocados a dedo y sin recursos, multiplicó por dos su población, creo empleo, desarrolló zonas comerciales, zonas de oficinas, espacios deportivos, espacios culturales y transformó nuestro pueblo para siempre.
Siempre cercano, siempre sincero, duro, pero amable y conciliador, trabajador, exigente, negociador. Un gran alcalde y una gran persona.
Vamos, lo mismito que el rebaño de borregos que tenemos ahora.
Muchas gracias por su participación. Saludos